Sábado 18 DE Noviembre DE 2017
Opinión

Dueñez* empresaria La Dueñez hace la diferencia

El rol de dueño está descuidado en las empresas, y solo tomándolo con seriedad estas podrán permanecer y crear valor también para la sociedad.

 

— Carlos A. Dumois.
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El papel del dueño es cada vez más importante en el mundo corporativo. Las organizaciones de negocios, y de todo tipo, necesitan mucho más que una buena dirección. Por haber pensado que el destino de las empresas debía depender del buen desempeño de su Dirección General y su equipo gerencial, muchas compañías han perdido el rumbo.

Nadie puede sustituir al dueño en las tareas que le corresponden. La Dueñez no es delegable. Cuando los propietarios no ejercen su propio rol crean un enorme vacío de poder que suelen ocupar los directivos, desvirtuando su quehacer y confundiendo la naturaleza de su poder.

En las últimas décadas hemos visto escalar al “management” hasta desplazar incluso a los patrones a quienes les deben su lealtad. Los gerentes han tomado en el mundo empresarial tal fuerza que han opacado al empresario en la dinámica del poder. Nuestros negocios adolecen así de la carencia de un rol importantísimo en la estructura de poder.

En los negocios familiares se carece de un rol de dueño fuerte que sepa definir la razón de ser de la organización, dictar las directrices generales para guiar el trabajo de la dirección, pedir cuentas a esta y asegurar la creación de valor.

Las fuerzas globales hoy exigen que los dueños jueguen un rol más activo, más proactivo, más efectivo. Tenemos que prepararnos para ser mejores dueños. Son muchos los campos en los que hemos de crecer para hacerlo bien.

Muchos empresarios se quedan atados a la operación del negocio por desconocer la dimensión de la Dueñez. Dejamos hueca esta función por ceguera y falta de visión. La prosperidad de nuestra empresa está en juego; la cancha es grande y llena de oportunidades y de riesgos que manejar.

Esos son los dos principales terrenos en los que el dueño lleva a cabo su trabajo: la administración de oportunidades y el manejo de riesgos. Atados a las trincheras operativas es difícil que nos demos cuenta de lo vasto que es nuestro cometido.

Nuestras firmas se oxidarán si las abandonamos. Nuestra responsabilidad es crear las condiciones de renovación necesarias para responder a la presión del cambio discontinuo que vivimos. Renovación es el término más apropiado para describir la aportación del dueño.

Renovación de la oferta competitiva de la empresa. Nuestra vigilancia ha de ser continua para no permitir que nos quedemos rezagados en los movimientos de los mercados. Los riesgos a correr no pueden quedar en manos de la estructura directiva. Es nuestro patrimonio y la vida de la empresa lo que está en riesgo.

Renovación del poder. Las jerarquías tienden a autodefenderse y anquilosarse. Las líneas de mando buscan cómo permanecer. Los puestos son solo puestos. El liderazgo en la organización requiere rejuvenecerse, renovarse. Es el dueño el que está por encima de todo interés para velar por la permanencia de la empresa.

Renovación de la renovación. Al desempeñar su labor, el propietario es quien está dispuesto a cambiar lo que tenga que cambiar para proyectar la empresa hacia el futuro, sin quedarse con la mirada corta en los afanes del presente: cambios de producto, mercado, socios, líderes, diseño organizacional, criterios de operación. Nada debe darle miedo al dueño cuando se trata de reinventar el negocio para garantizar su continuidad.

En nuestra firma hemos decidido concentrarnos en ayudar a los empresarios a mejorar su manejo en este campo, y cada día descubrimos más espacios, aristas y posibilidades de cómo puedan encauzar sus empresas, proteger su patrimonio y responderle a la sociedad.

La Dueñez hace la diferencia. Solo cuando entendamos cabalmente el papel del representante del capital en las empresas, podremos esperar que el capitalismo funcione. No es el sistema el que va a funcionar; son las personas que protagonizan los papeles principales. El del empresario es el papel estelar.

El dueño juega un papel en la creación de valor para los clientes, colaboradores y accionistas; pero, sobre todo, él es quien debe asegurar que la empresa le genere valor a la sociedad.

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Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.

* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.