Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Tres preguntas con y sin respuesta

Más vale una pregunta pendeja que un pendejo que no pregunta.

 

— Danilo Parrinello
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Primera pregunta: ¿Cuántos partidos políticos inscritos hay en Guatemala? Me permito informarle que a la fecha son 26 partidos políticos vigentes. Pero además según el Departamento de Organizaciones Políticas, dependencia del Registro de Ciudadanos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), existen nueve organizaciones tramitando su inscripción como partidos políticos. Si estas nueve, con la asesoría legal competente (no cualquier abogado), logran llenar los requisitos que por ley deben cumplirse antes de la convocatoria a elecciones, tendríamos 35 partidos participando. Dentro de los requisitos que por ley deben llenarse está el requerimiento de un número mínimo de afiliados equivalentes al 0.30 por ciento del total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral utilizado en las últimas elecciones. Esto equivale a tener 22 mil 671 afiliados al partido. Si todos participan, la papeleta electoral que usted vería tendría 35 fotografías de los candidatos a Presidente más otras 35 de los candidatos a Vicepresidente más otros 35 símbolos de los partidos participantes. En otras palabras la papeleta electoral sería un papelote con 105 fotos y emblemas para que usted marque según su preferencia. Como dato curioso se sabe que de los partidos inscritos once se definen como “centroderecha”, seis de “centroizquierda”, el resto no se han definido en el espectro político.

Segunda pregunta: ¿Qué está esperando la Cancillería de la República para declarar non grata o retirar el beneplácito a la embajadora de Venezuela? Resulta que se han divulgado por medio de las redes sociales fotografías de la embajadora de Venezuela presente en reuniones de Codeca, gavilla dedicada al robo de energía eléctrica y al bloqueo de carreteras (violando el Código Penal y más grave aún la Constitución de la República), para instruirles cómo llevar a Guatemala a convertirse en un país como Venezuela. Es decir esa persona contraviene la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y sigue tan fresca en el país. Al extrañar a esta embajadora, no se estarían rompiendo relaciones con Venezuela, mucho menos con su pueblo, solo se estaría pidiendo se retire a una persona que incumple la Convención de Viena de forma flagrante.

Tercera pregunta; ¿Qué le pasa al Procurador de Derechos Humanos, demandará a Codeca culpables de la muerte de un niño? Parece que a este comisionado del Congreso también le quedo grande el “tacuche”. Si el anterior PDH caminaba por el lado izquierdo de la calle de la democracia, lo hacía con algún recato pensando quizá que podría seguir los pasos de su padre, el difunto Ramiro de León Carpio. Pero ahora el PDH Jordán Rodas, desde el principio empezó mal. Eso de hacerse la víctima y correr a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a pedir protección ya que se dice amenazado por escrito, no le luce. El PDH resultó un activista en una manifestación desdibujándose de lo que debe ser su función, y además no sabía a qué se estaba metiendo cuando aceptó ser el PDH. Aquí vamos como el cangrejo, caminando para atrás. Ese no es su papel, licenciado Rodas. Revise sus atribuciones.

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