Sábado 18 DE Noviembre DE 2017
Opinión

El principado de la corrupción tambalea globalmente

Sin duda, una comisión que responde a la voluntad del heredero que ha dicho claramente que la lucha contra la corrupción tiene para su Estado el mismo nivel de importancia que lucha contra el terrorismo.

 

— Manfredo Marroquín
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Esta semana ocurrieron dos nuevos episodios a nivel internacional que confirman que el tema corrupción se ha instalado como una de las principales prioridades a escala global. La filtración de millones de archivos revelados por el consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, bajo el título ‘Paradise Papers’ sobre movimientos de capitales a través de empresas ‘offshore’ por parte de centenares de personajes de todo el globo, en plazas como Bermuda y Singapur, vuelve a orillar a gobernantes, celebridades de la farándula, aristócratas a tener que rendir cuentas y despejar dudas sobre la legitimidad del movimiento de esos capitales.

Si bien no constituye ningún delito utilizar plazas ‘offshore’, su uso frecuente para esconder dinero proveniente de actividades ilícitas como evasión fiscal, lavado de activos y para pagos de sobornos millonarios, los ha convertido en instrumentos sospechosos y por tanto acaparadores de la atención mundial cuando salen a luz.

En dimensión, esta nueva revelación supera a los ‘Panamá Papers’ y pone más presión sobre el funcionamiento de estas plazas, para que, si funcionan, lo hagan con las formalidades del caso conociéndose al titular propietario y beneficiarios. Es decir, eliminar el secretismo que las ha caracterizado, así como la utilización de terceras personas o testaferros.

El otro evento registrado en uno de los países más conservadores y autocráticos del mundo, una recién estrenada comisión anticorrupción encabezada por el mismo príncipe heredero del rey Salman, da sus primeros resultados con el arresto de decenas de miembros de la misma familia real. Miembros del gabinete, prominentes empresarios, acusados de utilizar sus posiciones para enriquecimiento ilícito.

Llama la atención de este caso varios elementos. En primer lugar, el modelo de comisión anticorrupción, integrada por el más alto nivel del Estado Saudí liderada por el mismo príncipe heredero y dotada con poderes de investigación, confiscación de bienes y adopción de medidas preventivas. Sin duda, una comisión que responde a la voluntad del heredero que ha dicho claramente que la lucha contra la corrupción tiene para su Estado el mismo nivel de importancia que lucha contra el terrorismo.

 El otro elemento llamativo es que, pese a que ya se especula que detrás de esta abatida anticorrupción hay revanchas y purgas de poder a lo interno del emirato, en el discurso oficial hay un reconocimiento explícito a que la corrupción ha sido el aceite que mueve el engranaje político y económico de ese país y que para garantizar un desarrollo sostenible para el clima de negocios se debe fortalecer el Estado de derecho.

Estos dos nuevos episodios ocurridos en zonas geográficas tan distintas del mundo, son parte de una misma tendencia global en la que distintas fuerzas y actores están empujando reformas y cambios que buscan recuperar la legitimidad perdida los actos de poder tanto económico como político. Sin duda, solo los países donde esta tarea se haga seria y responsablemente, podrán liderar otros procesos e iniciativas que hoy resultan inviables por haber caído presa del juego perverso de la corrupción.