Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Buscando a China Continental como aliado estratégico

Para reactivar la economía de nuestro país un acercamiento a China Continental se hace aconsejable.

— Juan José Micheo Fuentes
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Guatemala como otros países en desarrollo siguen siendo sumamente dependientes de las decisiones que provienen de los centros de poder. Estamos inmersos ahora en cambios geopolíticos fundamentales, los nacionalismos se han exacerbado, cierre de fronteras, erosión de los organismos multilaterales y eliminación o renegociación de tratados de comercio son el pan nuestro de cada día. A los países periféricos para contrarrestar esas tendencias no nos queda más que explorar otros mercados para hacer negocios, quedarse estáticos es la peor situación. En este contexto y para reactivar la economía de nuestro país un acercamiento a China Continental se hace aconsejable; con vistas a alcanzar resultados económicos significativos, como los experimentados por varios países de Latinoamérica en la década pasada y aún ahora a través de esa relación.

Si estamos hablando de una mayor vinculación con China Continental vale la pena pasar revista a las principales causas y medidas que ellos tomaron para convertirse en el gran gigante económico que es hoy. Ello arranca en la década de los setenta del siglo pasado cuando se constituye el régimen de propiedad privada en la agricultura, se dan los primeros pasos de apertura a la inversión extranjera y se autorizan los emprendimientos privados. La segunda fase de la reforma data de los ochenta y noventa con la privatización de la industria que se encontraba estatizada, eliminación de control de precios y políticas proteccionistas. De 1978 al 2010 la economía experimentó un crecimiento sin precedentes a un ritmo anual del 9.5 por ciento. Siendo actualmente la segunda economía más grande del mundo.

Las cifras de balanza comercial de Guatemala con China Continental son desfavorables, en el año 2016 dan cuenta que exportamos US$76 millones e importamos del país asiático US$1,853 millones. El desbalance es notable y las asimetrías acentuadas. Los consumidores han sido beneficiados con precios más bajos de las mercancías pero hay sectores industriales bien afectados como las ramas textil, manufacturera y de calzado que no pueden competir, circunstancia que está incidiendo en desplazar algunas actividades productivas. Estudios informan que la mitad de las exportaciones de manufacturas de Guatemala a Centroamérica están siendo amenazadas por la competencia de las exportaciones chinas.

Esos impactos comerciales negativos deben mitigarse con un tratado de libre comercio para reequilibrar los intercambios, instrumento que también serviría como plataforma para exportar más al país asiático y con el cual nos complementamos muy bien porque les podemos vender materias primas, alimentos, minerales y un abanico amplio de productos de diversa índole. A la vez de sentar las bases para atraer inversiones chinas con el propósito de desarrollar industrias, refinerías de petróleo, hidroeléctricas, energía solar, obras de infraestructura, puertos, aeropuertos, centros logísticos, zonas especiales de libre comercio, trenes y metros. Ya existen acercamientos a través de la Cámara Guatemalteca de Cooperación y Comercio con la gran potencia asiática, pero ha llegado el momento que el Gobierno, al igual que lo hizo Costa Rica, evalúe el establecimiento de relaciones diplomáticas con China Continental.

El tiempo apremia, hay que explorar nuevos mercados sobre todo en esta coyuntura donde se están cerrando espacios, fronteras, limitaciones a la consecución de préstamos de las entidades multilaterales, probables deportaciones masivas de paisanos que viven en los Estados Unidos y eliminación o renegociación de tratados comerciales. Por eso hay que buscar nuevos horizontes, diversificarse, suscribir más acuerdos comerciales y atraer inversiones de otros países a los acostumbrados. China Continental surge como un socio estratégico ideal.

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