Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Promover la “Buena Gobernanza”

Uno de los tres ejes de la Estrategia de Estados Unidos en Centroamérica.

 

— Phillip Chicola
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La venida del nuevo embajador de Estados Unidos, Luis Arreaga, ha venido acompañada de un discurso uniforme. En todas sus apariciones, tanto con el Presidente Morales, el Presidente del Congreso, las autoridades de la Corte Suprema de Justicia y Corte de Constitucionalidad, así como la Fiscal General y el Jefe de la CICIG, Arreaga ha expresado que su línea de trabajo orbitará sobre tres grandes ejes: prosperidad, seguridad ciudadana y buena gobernanza.

Malas noticias para los detractores de la lucha contra la corrupción: no hay sorpresas en el horizonte. Esos tres ejes son el punto central de la “Estrategia de Compromiso de Estados Unidos para Centroamérica” aprobada por el Departamento de Estado desde noviembre 2014 (https://www.state.gov/p/wha/rt/strat/action/index.htm) y que se ha materializado financieramente a través de las Leyes de Asignaciones Consolidadas 2015, 2016 y 2017 (https://www.congress.gov/bill/115th-congress/house-bill/244/text) del Congreso.

De estos tres ejes, quizá el más relevante para la coyuntura inmediata de Guatemala es el de la “Buena Gobernanza”. El mismo se basa en la necesidad de fortalecer a los Estados centroamericanos, en materia de instituciones democráticas, justicia, fiscalidad, entre otras.

En la citada estrategia, el primer punto de la “buena gobernanza” es el combate a la corrupción, y el compromiso de Washington es apoyar aquellos programas que promuevan una modificación de prácticas en cuanto a la prestación de servicios de gobierno, y reducir oportunidades para la corrupción. De ello se desprende la declaración reciente de Arreaga en el acto de juramentación: su apoyo a quienes combatan la corrupción en Guatemala. Y en concreto, se hace referencia al apoyo hacia los Fiscales Generales de los países del triángulo norte, además de la CICIG en Guatemala y la MACCIH en Honduras de construir confianza entre la ciudadanía de la región sobre la capacidad de combatir la corrupción.

Sin embargo, el eje de gobernanza viene aparejado de un listado de potenciales reformas institucionales para fortalecer el sistema democrático guatemalteco. El segundo punto está relacionado con la “Reforma al Servicio Civil”, y particularmente la necesidad de construir una burocracia profesional blindada de los vaivenes políticos electorales. Para ello, se propone institucionalizar la carrera de servicio público, además de la incorporación de mecanismos meritocráticos para la contratación, entrenamiento y desarrollo profesional. Otro punto importante está relacionado con el fortalecimiento de las instituciones democráticas, y el fortalecimiento del sistema judicial. La crítica en este punto, es hacia la falta de compromiso de los Estados recipiendarios de promover una profunda reforma judicial. Por ello, Washington se compromete a apoyar con asistencia técnica, promover la reforma penitenciaria y fortalecer la capacidad de investigación y persecución de las fiscalías.

Finalmente, otro punto de la “Buena Gobernanza” se relaciona con la mejoría de la capacidad fiscal. En este sentido, el compromiso norteamericano es apoyar tanto en mejorar la capacidad de recolección tributaria, como en el manejo eficiente y transparente de los recursos públicos.

Queda claro de una revisión superficial de la Estrategia norteamericana que el objetivo es promover un fortalecimiento institucional. Y la lógica es sencilla: sin Estados libres de corrupción, sin un compromiso local de erradicar las prácticas corruptas de la política centroamericana, cualquier esfuerzo para combatir el crimen y generar prosperidad se quedaría corto. Por ello es que el combate a la corrupción y la reforma institucional son ejes continuos de la agenda norteamericana hacia Centroamérica y Guatemala.

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