Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Una verdadera caja de Pandora

Quizá apareció la piedra Rosetta.

 

— Edgar Gutiérrez
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Cuando los fiscales del MP y la CICIG denominaron “caja de Pandora” al caso que involucra a Álvaro Arzú, buscaban algo más que una metáfora. Su investigación, al parecer, dio con una veta de hallazgos de alcances insospechados. Hasta ahora conocemos sobre la presunta malversación de fondos públicos para campaña electoral y contrataciones irregulares de personal en la Municipalidad de Guatemala. Y esta semana elPeriódico publicó el testimonio referencial de Alejandra Reyes, pareja y confidente de Byron Lima, confirmando la responsabilidad del Estado Mayor Presidencial de Arzú en la ejecución extrajudicial del obispo Juan Gerardi el 26 de abril de 1998.

Si la Corte Suprema de Justicia decide finalmente levantar la inmunidad de Arzú, los fiscales podrán explorar a fondo esa veta de información, contrastarla y, eventualmente, convertirla en verdad judicial. Hasta ahora el exmiembro del EMP de Arzú, el capitán Byron Lima es el común denominador de los primeros hallazgos de la caja de Pandora. Secretos que Lima guardó durante casi 20 años, comenzaron a ser liberados tras su asesinato el 18 de julio de 2016.

La participación de Lima en el crimen contra Gerardi quedó dilucidada en el juicio de 2001 que lo condenó a él, a su padre y al sargento Obdulio Villanueva. El tribunal ordenó entonces que se aclarará las líneas de mando en la planificación y ejecución del asesinato del obispo. Los resultados de esa investigación no han sido presentados hasta ahora en los tribunales y la declaración anticipada ante fiscal de Alejandra Reyes podría ser la “piedra Rosetta” que haga encajar las distintas piezas de información pendientes del caso Gerardi.

La extensa investigación periodística que llevó a cabo durante ocho años el escritor Francisco Goldman, resumida en el libro “El arte del asesinato político”, concluyó que el capitán Lima se había resignado a cumplir su sentencia penal en silencio, a cambio de convertirse en “el rey de la cárcel”, mediante privilegios y conexiones que le permitieron acumular poder y riqueza. Lima creció en la cárcel hasta convertirse en un gran capo. Pero el trato de silencio a cambio de poder no fue miel sobre hojuelas. Lima tenía que recordarlo con frecuencia, a veces acudiendo a entrevistas de prensa, notas privadas y mensajitos de texto en el celular. Operó como una fuerza de chantaje sobre sus antiguas lealtades que entrando al siglo XXI fueron creciendo en influencia y poder político.

La capacidad del sistema de cumplir ese acuerdo solo refleja su perenne dominio en el Estado y la progresiva transformación de los viejos CIACS (cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad), retratados semestralmente en los informes de la Minugua de 1994 al 2004. Los CIACS, creados para la guerra clandestina, se convirtieron en las estructuras base del crimen organizado, hasta que coparon legalmente el Estado en las elecciones de 2011. Visto en retrospectiva, el asesinato contra Gerardi marca esa frontera bajo la sombra de Arzú, y crece inoculando el sistema general hasta invadir todos los rincones del Estado en el gobierno de Otto Pérez. El PP se convirtió en el CIACS más poderoso y legítimo, y en el mejor organizado. Hasta antes de las declaraciones de Alejandra Reyes, siempre creí que Arzú había caído en la trampa de su propio EMP, lo cual confirmé el domingo pasado en el fragmento de entrevista de Méndez Vides que publicó elPeriódico. La lectura actual de Arzú sobre, por ejemplo, las lejanas elecciones de 1999 reflejan su encierro y cómo sigue empleando aquellos anteojos distorsionadores de la realidad que le ofrecían sus servicios de inteligencia. Ahora veo que la trama no lo dejó inmovilizado, lo hizo caer de bruces.

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