Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Renovación antes que destrucción

La mayor exigencia ciudadana es erradicar la corrupción que aqueja al sistema.

 

— Richard Aitkenhead Castillo
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La coyuntura política en Guatemala requiere de una renovación de nuestro sistema democrático, no de su destrucción. Se requieren impulsar cambios que permitan fortalecer nuestro Estado de Derecho, que fortalezcan la justicia, ágil e independiente de poderes políticos e intereses ideológicos. Las reformas constitucionales y ordinarias que se requieran para lograrlo deben ser una prioridad. Este es el punto de partida.

Este debiese ser el primer gran acuerdo nacional. Todos juntos por el fortalecimiento de la justicia. Sin poner condiciones, sin atacar a todo el que ha ostentado el poder. Justicia, donde corresponda. Significa el respetar el debido proceso, el investigar con profundidad, el acusar cuando hay evidencias y no tan solo indicios. Es honrar el clamor de la plaza: basta con la corrupción! Si no hay acuerdo en este tema, estamos perdidos y la renovación no será posible, es posible que lleguemos a la destrucción.

La segunda reforma fundamental se refiere a la legislación vinculada con los partidos políticos y el sistema electoral. Pocos ciudadanos defienden la estructura actual de partidos políticos y, menos, el esquema electoral vigente. Es urgente la renovación de los partidos políticos, dando apertura a la participación de comités cívicos cercanos a la población local y permitiendo que sea el voto quien defina la consolidación de las nuevas fuerzas políticas. Se necesita reducir el número de diputados al Congreso, no más de cien, y cambiar el sistema de elección del esquema de listados departamentales a un sistema de elección más directa por medio de distritos. El tema del listado nacional debe revisarse y su permanencia depender de limitar la renuncia del grupo político postulante. No se puede permitir la reelección indefinida. Debe definirse el rol futuro de los Gobernadores por Departamento y, por tanto, su forma de elección o designación. La reelección Presidencial es tema a debatir a pesar de los candados constitucionales. El financiamiento electoral, los períodos para las campañas políticas y el acceso a los medios de comunicación son temas fundamentales. Sin reforma política no habrá cambios de fondo. La interrogante es si este Congreso tiene la autoridad moral para efectuar los cambios requeridos.

Un tercer campo que no puede ser postergado es la reforma de fondo al funcionamiento del sector público. La mayor exigencia ciudadana es erradicar la corrupción que aqueja al sistema. Los procesos de compra deben realizarse en transparencia. El mecanismo de contratación de obra pública requiere de un nuevo modelo, el viejo es terrible. Se requiere limitar el número de sindicatos por Ministerio para fomentar la democracia dentro del movimiento sindical. Una nueva ley de Servicio Civil es fundamental. Cambios de fondo, no de forma.  Liberar al Estado de fuerzas que lo tienen secuestrado, es el enfoque, y darle fuerza a su accionar. De esto se habla poco y es fundamental. Hay otros temas muy importantes pero iniciar con estos tres puede generar las alianzas y acuerdos que nos permitan renovar. Sin ellos, terminaremos en la destrucción, y en ese escenario todo puede pasar.

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