Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Gustavo Porras: el servil defensor de los criollos

Los delatores y serviles en Guatemala también se visten de intelectuales para condenar a la muerte a quienes piensan distinto a sus amos.

 

— Irmalicia Velásquez Nimatuj
Más noticias que te pueden interesar

Como crecí a la par de la Policía de Hacienda, fui testigo de las atrocidades y crímenes que cometieron contra familias indígenas –desde ancianos hasta bebés– capturadas a toda hora y trasladadas a esa sede. Junto a mi familia escuchamos los gritos de quienes eran torturados. Lamentos que aún resuenan en mis oídos y escenas que recurren en mi mente. Ante la cotidianidad de la violencia mis padres insistían en que no confiáramos en nadie porque nunca se sabía quién era quién y el ejemplo eran los policías de Hacienda que no siempre vestían uniforme sino se movilizaban vestidos de civil para vigilar a sus presas.

Ese lucrativo rol de impostor, “oreja-soplón”, traidor, asesino, masacrador o vigilante del cual mis padres me alertaron es el que visualizo cuando leo la diatriba de Gustavo Porras: “Que se vaya don Iván”. El mismo que publicó junto a 11 personas el campo pagado “Traicionar la paz y dividir a Guatemala” que es una defensa al general Efraín Ríos Montt al asegurar que en el país no se cometió genocidio.

Con este nuevo artículo a este presunto intelectual ladino no termina de caérsele la careta de farsante frente a su análisis que plantea que la crisis económica actual es consecuencia de la lucha contra la impunidad y corrupción que lidera la CICIG y el MP. Y no consecuencia del excesivo poder que controlan sus amos del CACIF y los criollos que lo nombraron “negociador de la paz”. Ahora se comprende porqué la paz de los criollos que firmó Porras trajo más guerra y despojo para los indígenas. ¡Ese fue su objetivo y lo cumplió a la perfección!

El traje de doble agente no podía quedarle mejor y el rol de servil a la elite criolla se refuerza con su petición de que se vaya Iván Velásquez.

Me repugna haber conocido a este personaje, haber compartido mesas de discusión, haberle dado la mano, expresar frente a él mis posicionamientos y lamento no haber seguido la advertencia de mis padres, que los delatores y serviles en Guatemala también se visten de intelectuales para condenar a la muerte a quienes piensan distinto a sus amos.

Etiquetas: