Miércoles 21 DE Agosto DE 2019
Opinión

Hace 86 años

¿Tareas pendientes?

Fecha de publicación: 13-10-17
Por: Álvaro Castellanos Howell

El martes 13 de octubre de 1931, estuvo Gabriela Mistral en la Facultad de Ciencias Médicas de nuestra única universidad pública.

Fue reconocida con un doctorado honoris causa, según la crónica del vespertino El Imparcial de ese día.

Es notable que la máxima distinción carolina se le dio a Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga (el verdadero nombre de ella) 14 años antes que se le reconociera como la primera (y única hasta ahora) mujer iberoamericana en recibir el Nobel de Literatura.

O sea, la Usac estaba verdaderamente al tanto del desarrollo intelectual, académico y literario del habla hispana de aquellos tiempos.

Nuestra universidad nacional fue de las primeras en otorgarle ese título honorífico, entre muchos doctorados que ella recibiera después.

Con la venia de la laureada escritora, se registró su discurso completo en la edición de hace exactamente 86 años, en el diario que hoy es considerado patrimonio cultural de la nación.

Y no es casualidad, pues uno de sus fundadores, don David Vela, fue parte también del evento, haciendo una reseña de la literatura guatemalteca al final del acto.

Si usted gusta de leer a Gabriela Mistral, le fascinará ir a la Hemeroteca Nacional y pedir el ejemplar que custodian celosamente y degustar el florido discurso de la gran poetisa.

Yo, hoy, solamente quiero resaltar una parte de las palabras que pronunció la Premio Nobel, mediante las cuales ponía lindos retos en aquel entonces a la Usac. Ahí les va:

“Cuando la universidad de Guatemala, pasada la penitencia económica del momento, pueda emprender obras costosas como unos estudios largos de la raza aborigen, los grandes mayas fundamentales, denme entre ustedes sitio de cronista enamorada del asunto; cuando la universidad de Guatemala emprenda la divulgación de su literatura en el extranjero, denme materiales y señálenme faena; cuando haga el recuento de la flora de su suelo entre la cual yo ando encandilada y queriendo aprenderlo todo, háganme llegar sus publicaciones botánicas, para que yo bien me informe y bien me aproveche”.

Me parece que la gran poetisa nunca vio concretados estos anhelos.

Por eso, ir a los archivos de la Hemeroteca, más que ser un puro deleite, o un escape de la horripilante coyuntura nacional, puede servir también para ver que hay tareas pendientes que cumplir.

¿Qué guatemalteco no quisiera hoy cumplir los anhelos de doña Gabriela?

Querida Usac, ¿está pendiente la tarea?