Miércoles 23 DE Octubre DE 2019
Opinión

¿Convocatoria a una Constituyente?

Fecha de publicación: 13-10-17
Por: Editorial

Nuevamente, algunas personas y grupos están exigiendo la instauración de un “gobierno de transición”, así como que se convoque a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), con en el encargo de que decrete una nueva Constitución.

La asunción de un “gobierno de transición”, además de que no está previsto en la Constitución, supondría un gobierno de facto, no electo, de fuerza; y, por consiguiente, un régimen espurio, ilegítimo e ilegal.

Asimismo, la Constitución vigente no contempla la convocatoria a una ANC para que decrete una nueva Constitución. Solo está prevista la instalación de una ANC para reformar la Constitución, específicamente en los términos del Artículo 278 de la Constitución, que establece: “Para reformar éste o cualquier artículo de los contenidos en el Capítulo I del Título II de esta Constitución, es indispensable que el Congreso de la República, con el voto afirmativo de las dos terceras partes de los miembros que lo integran, convoque a una Asamblea Nacional Constituyente. En el decreto de convocatoria señalará el artículo o los artículos que haya de revisarse y se comunicará al Tribunal Supremo Electoral para que fije la fecha en que se llevarán a cabo las elecciones dentro del plazo máximo de ciento veinte días, procediéndose en lo demás conforme a la Ley Electoral Constitucional”.

Por tanto, conforme dicho precepto constitucional, la ANC solo podría reformar los Artículos del 3 al 46 (relativos a los derechos individuales) y 278 de la Constitución.

Es decir que la ANC es reconocida en la Constitución de Guatemala como un poder constituyente derivado y no originario (fundacional o revolucionario), porque no puede reformar otros artículos que no sean los citados. Los otros artículos constitucionales solo pueden ser reformados por el Congreso, con el voto favorable de, por lo menos, las dos terceras partes del número total de diputados, y siempre y cuando la respectiva reforma sea ratificada en consulta popular, que es la única manifestación soberana del pueblo.

Sin duda, la intención detrás de la convocatoria a una ANC, es emular y calcar la Asamblea Constituyente de Venezuela (de corte corporativista soviético), instalada por el régimen chavista de Nicolás Maduro (de vocación dictatorial totalitaria), que tenga la misión de convertirse en un poder “supranacional y plenipotenciario”, que avale las imposiciones, abusos y arbitrariedades del régimen chavista, decrete una nueva Constitución al gusto del chavismo, asegure la concentración del poder público y la abolición del sistema republicano de separación de poderes, garantice la perpetuación de Maduro en el poder, suprima la Asamblea Legislativa y “legalice” el control absoluto del Poder Judicial, de la autoridad electoral y del Ministerio Público, así como viabilice la imposición coactiva del Socialismo del Siglo XXI en Venezuela.

¡No nos dejemos sorprender!