Lunes 11 DE Diciembre DE 2017
Opinión

Ley de ONG: sospechosa reforma

Atenta contra libre asociación.

 

— Helmer Velásquez
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Recientemente se conoció la iniciativa de Ley 5257 que pretende reformar el Decreto 02-2003 Ley de Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo, la iniciativa es promovida por la comisión de Gobernación, a cargo de su presidente, diputado, Napoleón Rojas Alarcón, iniciativa sobre la cual nadie en el sector de ONG que consulté, solicitó, fue consultado o participó en su elaboración. No consta consulta alguna a la Comisión de Cooperativismo y ONG del Congreso de la República. Experta –se supone– en la materia. Es decir, el diputado actuó de oficio, solamente motivado por su conciencia.

Cuál es el objetivo: “Que se hace necesario que dichas organizaciones no lucrativas se desempeñen de conformidad con sus estatutos, con la transparencia del caso mediante su inscripción en las distintas entidades del Estado que tengan relación con sus fines, para que obligatoriamente rindan cuentas de sus gestiones y actividades para las que fueron creadas y evitar con ello, la utilización de los recursos con que cuenten, sean de procedencia nacional o extranjera, en temas que no sean para los que fueron creadas, facilitándoles con ello el cumplimiento de sus fines y objetivos”. Extraña forma de garantizar la transparencia: inscribiéndose en los Ministerios concernidos, o certificando donaciones en “formularios autorizados por la SAT informando a SEGEPLAN de su recepción” o que –la eficiente– Contraloría General de Cuentas fiscalice aquellas entidades. Ya la Corte de Constitucionalidad sentenció sobre la materia. Obliga a ONG nacionales o extranjeras a inscribirse en RENAP, SAT –cuestión que ya se hace– ¿habrá que hacerlo dos veces? en la Contraloría de Cuentas, SEGEPLAN, Procuraduría de la Nación –las extranjeras– “y en cualquiera de las instituciones gubernamentales con las cuales podría tener relación por su accionar, ante las que deberá tramitar las licencias necesarias para el cumplimiento de sus fines”. Absolutamente absurdo.

Depositar los fondos en Bancos del Sistema ¿tendrán las ONG sus fondos bajo el colchón?, no distribuir dividendos –vaya novedad– presentar informe semestral a Gobernación y Economía, sobre cambios en su constitución “aunque no se hayan realizado cambios en el periodo” deberá informarse. Los errores ortográficos en el Dictamen son parte de la tradición, así que sin comentarios. Burocratizar, controlar, entorpecer, ese es el verdadero objetivo. Una legislación siniestra alejada de la modernidad. Mientras en el mundo se facilita la organización social acá se coarta. Peligroso precedente.

Que se supone experta en la materia. Los yerros de ortografía en el dictamen solo hacen parte del folklore chapín.