Jueves 18 DE Abril DE 2019
Opinión

El negocio del Transurbano sigue impune

— Editorial

Como se recordará, la “camarilla gobernante” durante el régimen de Álvaro Colom (2008-12) gestó el “negocio del Transurbano”, que consistió en financiar, con fondos estatales, la adquisición de buses en Brasil y la operación del sistema prepago.

El negocio del Transurbano se inició con el Acuerdo Gubernativo 103-2009, suscrito por Colom y sus ministros, por medio del cual se autorizó la entrega a la Asociación de Empresas de Autobuses Urbanos (AEAU), en concepto de un discrecional y opaco “aporte económico de inversión”, de US$35 millones (cerca de Q280 millones), haciendo caso omiso de que los asociados de dicha asociación eran empresas de transporte privadas lucrativas, lo que supuso un grotesco fraude de ley perpetrado con el fin de trasladar fondos públicos con ánimo de lucro. Dicho “aporte económico de inversión” se documentó a través de un informal “convenio privado”, suscrito por el exministro de Finanzas de Colom y la AEAU, mediante el cual se concretó el susodicho traslado de fondos públicos.

Debido a que el referido “aporte económico de inversión” no estaba presupuestado, en dicho Acuerdo se autorizó al Ministerio de Finanzas para que, con cargo al Presupuesto General de Egresos del Estado para el ejercicio fiscal 2009, se otorgaran desembolsos de hasta Q80 millones. Asimismo, en el citado Acuerdo, el régimen de Colom, lavándose las manos y tratando de evadir su responsabilidad legal, consignó que la AEAU era la única responsable de la correcta utilización de los recursos, conforme la normativa vigente en materia presupuestaria y de acceso a la información.

Posteriormente, el régimen de Colom, a través del Ministro de Finanzas, entregó otros “aportes económicos temporales” a la AEAU, entre ellos, los ordenados en los Acuerdos Gubernativos 281-2009 y 176-2011, por Q79.8 millones y Q43 millones, respectivamente, también a través de otros “convenios privados”, suscritos en los mismos términos del inicial.

Asimismo, cabe recordar que durante el régimen de Colom, se emitió la Ley para el Fortalecimiento y Mejoramiento del Transporte Público de Pasajeros, mediante la cual se exoneró a las empresas o asociaciones autorizadas que prestan el servicio de transporte público urbano y extraurbano de personas, a nivel nacional, del pago del IVA, y demás derechos arancelarios a la importación de unidades totalmente nuevas de autobuses y microbuses para el transporte público, con exclusividad para uso del transporte donde se instalara el sistema prepago en los departamentos y municipios de la República; y, asimismo, se exoneró a las asociaciones y/o empresas autorizadas de transporte urbano y extraurbano de personas a nivel nacional registradas conforme a la Ley, del pago del IVA, y demás derechos arancelarios a la importación, a la importación de equipos para la implementación del sistema de prepago, sistemas de control de pasajeros, sistemas de gestión de flotas, sistemas de información en los autobuses, sistemas GPS y grabación digital, sistemas de cómputo, molinetes de control de pasajeros y equipos especiales necesarios, para las estaciones y patios para el sistema Prepago. Estas exoneraciones lesivas para el Estado se tradujeron en que este dejó de percibir, por lo menos, Q700 millones.

La revista alemana Manager-Magazin denunció la sobrevaloración de los buses así: “La empresa Transurbano pagó por los buses brasileños alrededor de 126,000 dólares por los buses normales, y 275,000 dólares por los buses articulados (dos partes), un cuarto más que el precio de mercado. Un precio tan alto que solo podía significar un soborno entre las dos partes”.

En todo caso, debe tenerse presente que la Procuraduría General de la Nación, a requerimiento del MP, ya dictaminó en el sentido que los “aportes económicos” a favor de la AEAU son notoriamente ilegales. En Brasil, la denuncia de sobrevaloración fue un escándalo y los procesos penales están en marcha. Sin embargo, en Guatemala nada ha pasado y los responsables de este negocio ilícito siguen impunes. ¡Exigimos justicia!

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