Lunes 11 DE Diciembre DE 2017
Opinión

Día de la Dignidad y Resistencia

Hoy en día hemos dado algunos pasos, pero hay que continuar ésta lucha.

 

— Miguel Ángel Albizures
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Todos los días deben ser de resistencia en Guatemala, pero este es un día especial porque es el de la resistencia indígena, negra y popular en exigencia de sus derechos pisoteados por quienes detentan el poder en Guatemala, especialmente por aquellos que construyeron y mantienen un Estado excluyente, racista y discriminatorio, y por eso hoy 12 de octubre las calles volverán a ser ocupadas por ellos, pues según la Coordinadora y Convergencia Nacional Maya Waqib’Kej, convocan para rechazar el extractivismo y el saqueo de los territorios ancestrales.

Por eso, en esta marcha en el Día de la Dignidad y Resistencia, no faltará el rechazo a los diputados que se aferran a la curul, ni la exigencia de renuncia del presidente o el retiro del derecho de antejuicio para que se someta a los tribunales, pues es parte del sentir ciudadano expresado en las calles y en las plazas y así lo han demostrado las protestas en Quiché, Quetzaltenango, Totonicapán o Cobán, pues la lucha y resistencia se extiende a todo  el territorio nacional.

Lo que no entiende la oligarquía es que no se trata de un día, sino de siglos de resistencia para mantener su cultura, sus idiomas y sus costumbres a costa de muchas vidas, pues a las masacres durante la conquista española, le siguieron los intentos de exterminio y sometimiento a fuerza de metralla que han hecho las dictaduras militares en alianza con  los sectores del poder económico.

El día que los pueblos indígenas logren la creación de un solo frente y unifiquen objetivos y estrategias, los oligarcas temblarán, como tiemblan hoy muchos de ellos al sentir que la justicia puede extender sus brazos y caerles encima. Pero para ello también es necesario que otros sectores sociales se unifiquen, conformen un solo bloque y den la batalla por la transformación del país. Hoy en día hemos dado algunos pasos, pero hay que continuar esta lucha y no quedarse encerrados y amarrados en un diálogo de sordos, que tiene como objetivo calmar los ánimos, y frenar las exigencias ciudadanas de renuncia, conformación de una constituyente y reformas a la Ley Electoral y a la propia Constitución, aspectos que pueden contribuir a democratizar el país y darle continuidad a la depuración de las instituciones y poner tras las rejas a los corruptos y corruptores.

El diálogo es bueno e indispensable para evitar la violencia, pero hay que demostrar con hechos la voluntad de cambios sustanciales. No se puede dialogar con un presidente que se aferra al poder uniéndose a los sectores más reaccionarios del país y a las mafias que han sido extirpadas de las instituciones del Estado. De los diputados ni hablar, pues muchos de ellos, más temprano que tarde, los veremos en la cárcel. La resistencia en este día, es parte de la lucha que debe continuar en contra de la impunidad y la corrupción y en apoyo al Ministerio Público y a la CICIG y más concretamente a Thelma Aldana e Iván Velásquez, para que les siga doliendo y preocupando a los perversos.