Miércoles 24 DE Abril DE 2019
Opinión

Es al contrario señor Embajador

El panorama que lo recibe es una equivocada y perversa decisión para reafirmar que los múltiples grupos beneficiados con la corrupción sistematizada y el saqueo gubernamental sigan viento en popa.

 

— Silvia Tejeda

Bienvenido sea usted señor Embajador Luis Arreaga. Guatemala lo recibe en una época de lluvias, derrumbes y pronósticos impredecibles. Un país surrealista en donde lo que parece ser, no es, y lo que es se oculta. Un país donde se acreditan realidades que resultan mentiras, mientras se despoja a la sociedad de sus auténticos derechos. Como lo observó ayer, en la decisión del Ministerio Público y de la CICIG denunciando a la primera autoridad edil capitalina, quien les declaró la guerra con un aire de hombre honesto e incorruptible. Si bien es cierto que su gobierno por más de veinte años ha realizado muchas obras de beneficio para los vecinos, también es verdad que ha convertido en documentos prohibidos los fideicomisos que maneja económicamente la mayoría de sus proyectos, y ha desarrollado métodos poco éticos para cobrarle al ciudadano impuestos e imponerle multas que no están dentro de sus potestades.

Este país ya no es la Guatemala que usted dejó. Aquella en que muchos creímos que después de los años de represión y del enfrentamiento iban a cerrarse brechas y a nivelar sus abismos. Solo quedaron los muertos y las esperanzas de un pueblo que ni los soterrados Acuerdos de Paz, ni los nuevos grupos gobernantes se dignaron tomar en cuenta. Nuestra reciente historia desembocó en la configuración de un desalmado sistema que enraizó en cada período presidencial y llegó a acrecentar sus dominios en todos los niveles del poder estatal. Un sistema que desde el 2015 se comenzó a descubrir que, los impostados ídolos que manejan el poder se les fueron descubriendo los pies de barro y sus millonarios capitales, su megalomanía y su indiferencia a las múltiples carencias del pueblo engañado. Literalmente lo recibe un país partido en mil pedazos minado moral, social y económicamente pauperizado.

Políticos mediocres que como marionetas del mal fueron colocados como piezas de ajedrez, gente movida por manos ajenas que, hasta el día de hoy no se someten a la ley. Como una burla al pueblo, siguen siendo colocados en los puestos claves para las redes del encubrimiento. Son determinantes para seguir entregándole a mafias del crimen, del comercio internacional, del narcotráfico local, de los financistas de partidos políticos todos los puestos de trabajo gubernamental, los múltiples millonarios contratos, donde el río del saqueo pueda seguir fluyendo flagrantemente.

Gobernanza ni mala ni buena no existe en Guatemala. Trágicamente, no podemos identificar algún logro de desarrollo económico, social o institucional que promueva un equilibrio entre el Estado, la sociedad y el bienestar, desde hace muchos años. No existe una hoja de ruta en la que usted, Embajador podría colaborar para contribuir a una buena gobernanza. El panorama que lo recibe es una equivocada y perversa decisión para reafirmar que los múltiples grupos beneficiados con la corrupción sistematizada y el saqueo gubernamental sigan viento en popa. Ojalá convenza a nuestro Mandatario de que su ruta va por el camino equivocado. Si usted lograra que nuestro manipulado gobernante decidiera colaborar para que encontraran el hilo por dónde comenzar los pasos de la buena gobernanza, la seguridad y la prosperidad caerían de su peso. Como guatemalteca agradeceré su empeño, porque el caos en que vivimos ya nos desespera y, por lo que se vislumbra, el pulso se pondrá duro y violento.

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