Jueves 19 DE Octubre DE 2017
Opinión

El cinismo como estilo de gobierno

El derecho de exigir cuentas.

 

— Helmer Velásquez
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Por los problemas que Morales Cabrera se ha creado, sumado a sus propias falencias o a consecuencia de aquellas, está ahora, incapacitado de gobernar. Su desesperada búsqueda de apoyos políticos, ha tenido efecto perverso. Su debilidad y aislamiento fue bien aprovechada, por el “oportunismo corrupto y militante” que a cambio de tomarse la foto terminaron de ponerle la camisa de fuerza. Entregó la escasa capacidad de maniobra que aún tenía. Los chafas lo tienen del gaznate, los “honorables” del cogote, los vaqueros, de allá abajo, la élite mercantil corrupta, hace de titiritero, los criollos –al fin, en extinción– le pasan línea, y al estilo cachimbiro, le sacan hueso. Sus “brothers” de oración y lágrima interceden por él frente al altísimo y hacen proselitismo religioso. Cada apoyo se cobra. Resultado: un gobierno sin ejecutorias. Solo discurso escuálido. Sometido a extorsión abierta, deja hacer y deja pasar: los chafas saquean el presupuesto, los vaqueros pretenden eximirse de tributos mientras trasiegan “leche” en polvo. El ala fundacional de la cañada en negocios depredadores y el criollismo decadente, huesos y business con pasaporte oficial.

¿Y los problemas del país? En el abandono. Ante la evidencia, de un mandato agotado, cinismo y verborrea, que acompañan la pose –Presidencial: aquí no pasa nada. “todos tienen derecho a pedir, lo han hecho desde mi primer día de mandato. Pueden seguirlo haciendo”. Le viene guango. Dignidad, unidad de la nación y otros (disparates) no van con el Presidente. Así entre marchas y tinta él no se ahogará. Hace como que no es con él. Al final los cuates le dicen que todo va bien. Eso de rendir cuentas al pueblo “es otra patraña internacional”. Que el país y algunos de sus administradores sean cadáver político, no es problema. Las carreteras no dan una: “Es por culpa de las últimas lluvias”. Los hospitales sobreviven y (empresarios de la salud) enriquecen con venta sobrevaluada de medicinas al Estado. Libre empresa, dirá usted Presidente, la pobreza se multiplica. Cada vez más “informales” en la economía. Al Ministro de aquel despacho ni el nombre se le sabe. En fin el caos crece.

Así Presidente, eso de acudir al cinismo como estilo de gobierno, no resuelve. No abona soluciones. Nos denigra y nos hace ver como babosos. Si su opción es no renunciar, pese a las evidencias. Por lo menos trabaje, mientras llega la hora del cadalso y sea usted juzgado por el hombre –como dicen los hermanos. Frente a historia y pueblo está condenado.