Sábado 21 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Los moderados

Ya no hay espacio para los extremos ideológicos y serán los “moderados” los llamados a liderar el cambio.

 

Fecha de publicación: 03-10-17
Por: estuardo porras zadik

La tolerancia y el respeto permiten que se encuentren puntos de convergencia, se armonicen las diferencias y se concilien nuestros intereses. Sin estos preceptos indispensables, el diálogo se convertiría en negociaciones en las que cada sector velara por sus intereses puntuales, estableciera términos y condiciones, y se comprometiera nuevamente el futuro de millones de guatemaltecos. El diálogo es ineludible, pero no podemos permitir que ante la urgencia por salir de la crisis, nos precipitemos y deleguemos en las personas menos indicadas la construcción de nuestro futuro.

Desde mi punto de vista, los guatemaltecos somos de naturaleza moderada y bastante reacios a la adopción de ideologías. En esta lucha en contra de la corrupción y la impunidad, la gran mayoría está dispuesta a apoyarla, siempre y cuando no tome el carácter ideológico. Una minoría se ha encargado de manchar la lucha apelando a los extremos ideológicos, creando bandos, polarizando aún más a una ya de por sí dividida sociedad y resucitando fantasmas de una historia que aún estamos en proceso de enterrar. “Todos los empresarios son explotadores y son la causa de todos nuestros problemas”, aseguran muchos movimientos sociales y campesinos. De igual manera, todo aquel que hable de derechos humanos, desarrollo social y justicia es “comunista” o parte del complot de la extrema izquierda, que pretende tomar el poder por otra vía al haber fracasado en las urnas. ¿Podrían estos extremos llegar a consensos?

Los extremos crean realidades a partir de su postura y censuran a su oposición, condenándolos dependiendo de su actuar ante la crisis. Hoy, quien no sale a manifestar es corrupto y el que sale y apoya el paro, las marchas y la plaza, no lo es. De igual manera se dice que quien apoya la plaza, es parte de quienes atentan en contra de la soberanía, la institucionalidad y el Estado de derecho. Hemos caído en la trampa de los que les interesa profundizar y prolongar la crisis. Para ellos, el cambio no es ni puede ser una realidad y alimentan nuestros miedos con el objetivo de separarnos y hacernos perder el enfoque que nos permita construir juntos un mejor país.

Es del centro de donde saldrán las soluciones moderadas, necesarias para salir de la crisis, y crear las bases que nos permitan llegar a concesos que hagan viable el diálogo para cimentar un pacto de nación representativo y sostenible. Los moderados están presentes en cada sector de la sociedad y en ellos impera el sentido común, no se dejan influenciar por el fanatismo de los extremistas y poseen un amplio conocimiento de nuestra historia. Los moderados somos la mayoría. Una mayoría silenciosa e incipiente que por apatía, conformismo e indiferencia se mantuvo –hasta hoy– al margen, pero que posee la solvencia para liderar el cambio.

Ya empiezan a tender puentes dentro de los diferentes sectores, estos disidentes del sistema tradicional que entienden que en las diferencias radica nuestra fortaleza. Mientras el Ejecutivo y el Legislativo continúan traicionando la delegación de la soberanía del pueblo, acuerpados por extremos sin representación real, un grupo de  empresarios, abogados, activistas, profesionales, líderes de opinión, intelectuales entre otros, “moderados”, empieza a pavimentar el camino de un diálogo en el que impere el sentido común y se divorcie de los nefastos y destructivos extremos ideológicos. La crisis y sus protagonistas nos regalan esta luz de esperanza.