Miércoles 18 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Es indispensable expulsar a los mercaderes del Ministerio de Salud

Fecha de publicación: 01-10-17
Por: Jose Rubén Zamora 

Tratar de obtener registros y certificaciones de medicamentos en el Ministerio de Salud, es entrar a un laberinto perfecto: no hay salida. Las nuevas empresas que quieren convertirse en proveedoras, suelen enfrentar la parálisis burocrática y sus expedientes quedan engavetados, durmiendo el sueño de los justos.

Los funcionarios del Ministerio, siempre al servicio de Cohen y Jarquín –por cierto dos de los más grandes financistas electorales–, ofrecen registros para la semana pasada, pero los postergan indefinidamente. Los favores bajo la mesa anulan la competencia de mercado y encarecen los precios de las medicinas, que, en Guatemala, son de los más altos del mundo, matando, literalmente, a la mayoría de la población marginada.

Con más y mejores proveedores de medicinas, los ahorros para el Estado serían multimillonarios. Pero Jarquín y sobre todo Cohen, entre otros mercaderes de la salud, mantienen desde hace décadas capturado el Ministerio de Salud para evitar competidores y vender medicinas con obscenos sobreprecios. Con sus escandalosas utilidades aceitan a las altas autoridades del Gobierno y reparten coimas entre funcionarios de alta y mediana jerarquía en el Ministerio.

La licenciada Beatriz Batres, como Leónidas en el paso de las Termópilas, no deja entrar a ningún nuevo proveedor, menos, si ofrece la misma calidad y precios más bajos que los de sus meros tatascanes. La Dirección de Regulación y Control de Medicamentos no tiene justificación para posponer indefinidamente la entrega de certificados y registros, o rechazar las solicitudes sin fundamento técnico-legal, cuando las nuevas empresas han cumplido todos los requisitos.

Un mayor número de competidores en el mercado, permitirá ahorros al Ministerio de Salud en la compra de productos médicos esenciales para mitigar las enfermedades, permitiendo que más pacientes se beneficien de los tratamientos pertinentes.

Es momento de expulsar a Cohen y a Jarquín y a los otros mercaderes de la salud del Ministerio de Salud Pública y poner a esta noble institución, como es debido, al servicio de la salud de los guatemaltecos.