Miércoles 21 DE Agosto DE 2019
Opinión

La Plaza

Me declaro políticamente incorrecto ¿y qué?

 

Fecha de publicación: 30-09-17
Por: Danilo Parrinello

En Guatemala hablar de “La Plaza” es cosa compleja. La Plaza de la Constitución, jocosamente llamada “la plaza de los lamentos” en otra época ha cobrado un significado distinto a partir de los acontecimientos del 2015. Fue en ese año, que ganó significado político el término “La Plaza” cuando en ese espacio ancho y abierto situado frente al Palacio Nacional nos congregamos ciudadanos de todos los pelajes para pedir la renuncia de Roxana Baldetti y Otto Pérez. Lo que sucede es que una cosa es la “La Plaza” llena y otra “La Plaza” vacía. Diferente es la “La Plaza” llena de verdad, que “La Plaza” llena con fotos amañadas. Y como hay algunos que creen que es nomás de soplar y hacer botellas, tontamente invitan a “La Plaza” para cualquier cosa y así también se han llevado grandes chascos.

Tal fue la convocatoria a “La Plaza” el 11 de junio del 2016, en que convocaron un trabalenguas de siglas, entre ellos: los laadrones de energía eléctrica; los semilleros de Edelberto Torres, el que fuera del partido comunista conocido como Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), ese semillero donde milita Alberto Fuentes Knight, exministro de Álvaro Colom. Ocasión en que convocó también el Centro de Acción Legal Ambiental y Social de Guatemala (CALAS) de Yuri Melini y Rafael Maldonado, financiados por Noruega, igual que el Comité de Unidad Campesina (CUC), grupo marxista dirigido por Daniel Pascual, bastante calladito en los últimos tiempos, y que en esa fecha no lograron reunir ni 800 personas en “La Plaza”.

Así las cosas ahora por cualquier razón se convoca a manifestar en “La Plaza”. Afortunadamente en forma civilizada y no bloqueando el libre tránsito que tanto malestar y pérdidas causan. En el año 2015 “La Plaza” no tenía bandera política no había líderes ni promotores (aparentemente), de las movilizaciones ciudadanas. Muy distinto sucedió el pasado 20 de este mes, en que se manifestó por convocatoria, del mismo trabalenguas de siglas y por la beligerante AEU.

Para algunos “La Plaza” el “20-S” fue un éxito, para otros un rotundo fracaso. Los que celebran el éxito, entre ellos el patético PDH, lo hacen diciendo ridículamente que en tal manifestación hubo 125 mil personas, el solo decirlo resulta ridículo y por lo mismo descalifica. Hagamos unos números para determinar lo de los 125 mil asistentes. El área que va del Palacio Nacional al Portal del Comercio entre la sexta y séptima avenidas tiene 16 mil metros cuadrados. Según los expertos en la materia, tres personas ocupan dos metros cuadrados de tal suerte que en 16 mil metros lo que caben son 24 mil personas, sin descontar la fuente y otros espacios. Si en esta ciudad vivimos tres millones (3,000,000) de habitantes, el “20-S” fue una raquítica manifestación de clase media urbana, de estudiantes y algunos acarreados (todos vimos los buses) eso sí vociferantes que exigían: La renuncia de todos los diputados, del Presidente (el más votado en la historia), la nacionalización de la electricidad, el cierre de todas las minas del país. La modificación de la Ley Electoral, la Ley de Reforma Agraria, y las modificaciones a la Constitución. ¿Quetalito?