Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Demandamos un TSE con garra

Los guatemaltecos, hoy por hoy, dudamos si ese Tribunal tiene alguna componenda política con los partidos mayoritarios de turno.

 

— Silvia Tejeda
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Los miles de ciudadanos que no confiamos en los cantos de sirena que está dando la comisión legislativa que discute las modificaciones a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, estamos claros en que no tienen la voluntad de proponer cambios de fondo para que una participación incluyente y democrática de los amplios sectores marginados, y mucho menos, que se permita a los votantes emitir el sufragio para cargos de elección popular por las personas individualmente, y no continuar avalando esa engañosa trampa de votar por los emblemas de los partidos políticos. Resquicio que ha sido aprovechado por los dirigentes y secretarios generales para negociar –por millones– los puestos de elección popular, con las tradicionales mafias influyentes cuya acción más esforzada es pagar y proponer a su servidor más leal para que represente la defensa de sus intereses y se enriquezca por las oportunidades que tenga.

Así se lanzan a manejar el poder moviendo sus marionetas a conveniencia. Un sistema de partidos políticos corruptos desde sus propias raíces. Por esa vía es como safios, marrulleros, farsantes y oportunistas tienen ahora saturado el recinto donde se sirve a la corrupción y a la impunidad, menos al pueblo.

Los quince miembros, con escasas excepciones, pretenden no darse cuenta que es de urgencia nacional hacer modificaciones importantes, que quedaron pendientes anteriormente, mucho menos darse por enterados que el financiamiento ilícito es la médula de la corrupción que enloquece a los dirigentes a quienes no les importa vender sus decisiones gubernamentales anticipadamente mientras se incita al pueblo para que se preste a una próxima farsa electoral. ¿Por qué no se animan a hacer una buena propuesta para someter a los dirigentes vendepatrias?

El cuadro de corrupción que anticipan es tétrico: Quieren más enriquecimiento lícito e impondrán a este pauperizado pueblo que, en lugar de pagarles US$2 por votos otorgados a los candidatos, de los partidos mayoritarios, ahora suavecito nos quieren imponer que les paguemos US$3 para aumentarles su botín.

Pero ahí no termina su nueva historia. Para las próximas elecciones ya no quieren gastar ni medio centavo en transporte y comida de las personas que tradicionalmente sus partidarios se hacen cargo. Buscan imponerle al Tribunal Supremo Electoral, –someterlo como se hace con un empleado– para que sea ese Tribunal el que se haga cargo del financiamiento y el acarreo de personas en todos los caseríos y aldeas del país para que vayan a ejercer el voto. ¿Hasta dónde llegaríamos sometiendo al más alto Tribunal Electoral, a la voluntad de las huestes de la impunidad enloquecidas?

Sería una falta de respeto y un tremendo abuso imponerle al Tribunal un trabajo que, desde cualquier punto de vista no le corresponde. Se olvidan los 15 diputados que, la libre locomoción es una de las más preciadas garantías en la vida de cualquier guatemalteco, y que los empadronados que viven en los lugares más alejados y más pobres, no son como el ganado que acarrean tan campantemente desde Izabal a la frontera con México.

Indigna que quieran someter al Tribunal Supremo Electoral, como que fuera su departamento de logística, y más ofende que quieran someter a los magistrados de ese Tribunal, para interpelarlos cuando se les venga en gana, o el Tribunal descubra y haga públicos sus faltas y abusos.

Los guatemaltecos, hoy por hoy, dudamos si ese Tribunal tiene alguna componenda política con los partidos mayoritarios de turno después de saber lo indulgente que se comportó con las indiscutibles faltas que cometieron los partidos UNE y FCN-Nación. Pero sí tenemos todo el derecho a exigirles que rectifiquen esa blanda actitud, esa maleabilidad con que recientemente se han comportado, y luchen en nombre de las mayorías burladas y saqueadas por un sistema de partidos políticos que sirve a las mafias. No deben permitir que los conviertan en una oficina más, al servicio de ese totalitarismo corrupto que se visualiza. ¡Cómo extrañamos la rectitud y el patriotismo del licenciado Mario Roberto Guerra Roldán. Él sí tiene claro cómo se encarrilan los lobos con piel de oveja.

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