Miércoles 20 DE Marzo DE 2019
Opinión

¿Un nuevo modelo económico?

En Guatemala se requiere discutir con las fuerzas vivas de la Nación qué modelo económico conviene seguir.

 

— Juan José Micheo Fuentes
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En buena medida la problemática que atraviesa Guatemala se debe a que no contamos con un modelo o plataforma sobre la cual construir el futuro económico del país. Inmediatamente cuando se habla de estos temas vienen a la mente los milagros económicos de Singapur, Corea del Sur, Vietnam del Sur, Taiwán, Chile o la República Dominicana. El común denominador de esos países, un modelo de economía abierta; en esta oportunidad pasaré revista a lo sucedido en la República Dominicana.

El economista Juan Temístocles Montás, exministro de Economía de República Dominicana en una conferencia intitulada Viaje de transformación hacia un país mejor hizo un breve relato de las principales reformas que emprendió su país para escalar económica y socialmente. Parafraseando al señor Montás, la República Dominicana a principios de los años cincuenta del siglo pasado se encontraba en la cola de los países de la región de América Latina y el Caribe en cuanto a ingreso por habitante, muy alejados del desarrollo promedio de la región. Ahora, se sitúa al nivel promedio de ingreso por habitante de toda la región.

¿Pero, cuáles fueron las políticas públicas que permitieron impulsar el desarrollo del país? En palabras del economista Montás, “los ochenta sirvieron para crear las bases de zonas especiales de comercio, que se vieron apoyadas por una devaluación sensible de la moneda; la Iniciativa para la Cuenca del Caribe y el Sistema Generalizado de Preferencias. Así como al desarrollo del turismo. En los noventa, la República Dominicana se convierte en el principal destino de los inversionistas en la región del Caribe, lo cual se explica por una nueva Ley de Zonas Francas, reforma de la Ley de Inversión Extranjera, Ley de Reforma de las Empresas Públicas y la privatización de la generación y distribución de la electricidad. A principios del presente siglo se produce un incremento acelerado de la Inversión Extranjera Directa superando a todos los países de Centroamérica y el Caribe; producto de las reformas estructurales y la aprobación de los tratados de libre comercio”.

Como puede colegirse la República Dominicana siguió un modelo de economía abierta convirtiendo al sector exportador como la palanca de tracción de toda la economía, bajo la óptica que los mercados locales no son suficientes para que se asiente la inversión extranjera pues son negocios que necesitan de grandes volúmenes de producción para aprovechar las economías de escala.

Su estrategia de apertura de mercados diversificó su oferta exportable, la marca país se conoce internacionalmente a través de sus cigarros, rones, cacao, bananos; y más recientemente, centros logísticos y de llamadas internacionales, servicios médicos, turismo, biotecnología, telecomunicaciones, desarrollo de software, etcétera. Lo cual se ha logrado por incentivos a la inversión en diferentes áreas: Zonas francas, Turismo, Construcción y Energía renovable. A tal grado que República Dominicana crece a un ritmo del siete por ciento el doble que el de Guatemala, con un tamaño de economía mayor en un cinco por ciento y un ingreso per cápita superior en un 65 por ciento al de la economía guatemalteca.

En gran parte los éxitos alcanzados y los buenos resultados económicos se lograron en un marco de estabilidad política, eficacia gubernamental, diseño de políticas que facilitan el desarrollo del sector privado. Compromiso con el Estado de derecho y medidas para combatir la corrupción. Todo ello en un entorno macroeconómico con buena infraestructura de transporte y moderna red de telecomunicación, factores que aseguran costos competitivos a las empresas.

Guatemala en la actualidad además de revisar los aspectos del sector justicia, reglamentación electoral y depuración de los organismos de Estado requiere discutir con las fuerzas vivas de la Nación qué modelo económico conviene seguir, qué reformas estructurales hay que implementar y qué políticas públicas inclusivas se necesita emprender para darle sustento a una nueva Visión de país.

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