Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Opinión

La absurda caída del gobierno

Un derrumbe anunciado.

 

Fecha de publicación: 21-09-17

Para quienes desde la lógica de los sucesos políticos, preveíamos que el gobierno de Morales Cabrera, no tenía la robustez necesaria para constituirse en gobierno de transición, hacia la consolidación democrática, basábamos nuestras apreciaciones, en la ausencia de discurso político de Morales y la absoluta aridez de cuadros políticos en su entorno. Todo lo visible era improvisado, el perfil idóneo fue: cuates o recomendados. Morales Cabrera, actuaba como un fenómeno de la política, torpe en el oficio presidencial, pero buena gente. Los analistas de mayor calado y aquellos que prefieren pensar mal, desde los inicios de la gestión lanzaron el alerta. Tiene un entorno oscuro, está rodeado de militares tenebrosos y civiles marrulleros. Presagiaban días oscuros.

Y… tenían razón. No existía el buen Jimmy. Los pasos de elefante con zapatillas que dio, en sus días finales. Confirman el presagio. Morales no es el cuarto idiota. No es solo un tonto útil. ¡Es parte de la pandilla! Sus movimientos están calculados –mal por cierto– pero no son espontáneos. No se trata de que aquella madrugada de agosto, cuando no podía conciliar el sueño, un diablo aurinegro, le mal aconsejó despedir a un príncipe. De allí en adelante la historia es conocida: Iván a la picota y Jimmy a sus peores pesadillas. Sin embargo, su espíritu guerrero, tropa loca, le llevó a confabularse con la “izquierda” de la esperanza y taparse con la misma chamarra. Una conspiración de primerizos –mal hecha, pero conspiración. Así Jimmy asesta el primer golpe. Lo pega remal. El democrático parlamento sale en su auxilio y lanza segundo y desatinado zarpazo. Liberar por decreto a saqueadores, financistas y cazadores de plazas fantasma. Los colegas del taquero iban por añadidura. Jimmy se queda solo, la argolla lo vende, se lava las manos. El pueblo se moviliza. Esto aún no termina.

La caída política de Morales. Es torpe pero no ingenua. Tiene que ver con poder, corrupción e impunidad. Otro ídolo con pies de barro, surgido a la sombra de bandidos. Juro lealtad, a la clica: “chafas largos” y ahora le cobran. Así que el Jimmy bueno e ingenuo no existe. Estamos frente a un personaje que navega “con bandera de baboso” como decían los Nicas. Absolutamente dispuesto y presto a saquear al Estado. Su bono de riesgo da fe de ello. Por este “error” de mano de simio, ya lo habrá reprendido su santa madre; encargada de transparencia en este gobierno, según confesión de su hijo amado. Ahora, a un paso del averno.