Sábado 19 DE Octubre DE 2019
Opinión

La piñata chapina de los corruptos: el caso del Transurbano

Al final, los propios empresarios del Transurbano declararon que “sólo” se les entregaron 33 millones de dólares.

Fecha de publicación: 19-09-17
Por: Eduardo Antonio Velásquez Carrera

Tanto hablaron de las piñatas cubanas, venezolanas, nicaragüenses, brasileñas y de otros países latinoamericanos, como si los corruptos chapines no tuviesen la propia. Recordemos el increíble negocio del Transurbano. En el caso de las cuatro empresas formadas para la constitución del sistema que lleva ese nombre, el gobierno central erogó, durante la fallida administración del expresidente Álvaro Colom Caballeros, 35 millones de dólares para la compra del sistema prepago incorporado a los buses comprados en Brasil, por medio de un préstamo de un banco de desarrollo de dicho país. Se ha sabido, adicionalmente, que los policías privados que custodiaban ese sistema también eran pagados con recursos públicos, al tiempo que paradas, cámaras y demás utensilios tecnológicos fueron comprados con los recursos del presupuesto del Ministerio de Gobernación. Se utilizó inclusive recursos del Ministerio de Trabajo y Previsión Social para entregarle a los transportistas corruptos el subsidio que era dirigido a los ciudadanos de la tercera edad…

De nuevo el servicio del sistema de transporte urbano fue noticia en los principales periódicos del país. En aquella ocasión, causó diversos comentarios el hecho de la compra de buses brasileños, financiados a largo plazo por un banco de ese país, con el aparente aval para la compra del Estado guatemalteco. Dicho aval era para que los empresarios del servicio compraran autobuses nuevos, por un monto de US$400 millones –unos Q3,200 millones aproximadamente–. Los empresarios del transporte urbano serían los deudores de los vehículos formalmente, que contaran con todas las mejoras tecnológicas de hoy día, como el sistema prepago y los GPS para su localización inmediata y locacional en el transcurso de sus respectivas rutas. Por informaciones de prensa, se dio a conocer que los autobuses serían convencionales en su mayoría y que un grupo pequeño serían buses articulados, mejor conocidos por el vecindario como “gusanos”. Además, se sabe que el gobierno central aprobó la transferencia de US$35 millones –unos Q287 millones a la tasa de cambio actual– a la Asociación de Empresas de Autobuses Urbanos de la ciudad de Guatemala para la compra del sistema prepago en el sistema de transporte tradicional de la ciudad. Dicho monto sería erogado por el gobierno central en un plazo de tres años. Al final, los propios empresarios del Transurbano declararon que “solo” se les entregaron US$33 millones.

Como si lo anterior no fuera suficiente, se discutió en el seno del Congreso de la República la posibilidad que a estos empresarios, bastante favorecidos por el Estado, se les pudiera otorgar una exoneración de impuestos para la importación de los nuevos autobuses. Interesante sería ahora conocer cuáles serán los criterios de los técnicos y profesionales del Ministerio de Finanzas Públicas y de la Superintendencia de Administración Tributaria –SAT– que en medio de una pronunciada caída de los ingresos tributarios, pensaron en otorgar exoneración de impuestos a un grupo de empresarios privilegiados, lo que no sucede con otros empresarios y menos con los ciudadanos comunes y corrientes. Varios incisivos periodistas quisieron conocer más detalles importantes para la ciudadanía usuaria del sistema de transporte urbano al inquirir en torno al precio del pasaje que se cobraría cuando estuviesen en funcionamientos las nuevas unidades. A todo ello, había que sumarle el subsidio que recibían mensualmente –aproximadamente unos 32 millones de quetzales, por aquellos días. Continuará.