Jueves 18 DE Abril DE 2019
Opinión

País podrido

Chafas, políticos y oligarcas corruptos.

 

— Helmer Velásquez

Dura frase, que los medios atribuyen a Fukuyama: país podrido. Hacía referencia a Jimmy Morales y su cohorte con ocasión del disparate sobre Iván Velásquez. Esta frase, perforó mi mente, cuando recibí la noticia, del “veredicto” parlamentario. Queda la misma, como soga al cuello de los bastardos de la patria. Aquellos que, en nombre de institucionalidad, estabilidad y Estado de derecho. Todas categorías inexistentes. Aherrojan esta patria, a cloacas de impunidad e inmundicia. Verdaderos hijos de política ladina; tienen fobia de las luchas populares y sociales. Las venadean pero no las detienen.

Habrán celebrado con cánticos religiosos y salvas de artillería, mantener a salvo sus oscuros dineros. Billetes impregnados de vómito y halo de muerte de niñez desnutrida. Sus noches en victoria, les harán olvidar los quejidos del hambre del pueblo. Escucharán en sus delirios de –falsa– oración y corazón contrito, la voz del amo, aquel que desde los montes de salida a El Salvador, agradecerá sus servicios, enviará nuevos mandamientos y diezmara, generosamente –vía paloma mensajera– los denarios, equivalentes a la traición cometida. Esta conspiración para el salvataje de Jimmy –aunque este quedó en jabón. Es producto de una oscura y financiada negociación entre los poderes corruptos del Zavala, Matamoros, taqueros, un ala de La Cañada y canallas disfrazados de políticos. Son los podridos de esta sociedad. Son los que maniobran el poder político, bajo las enaguas de un ejército gris, vividor e inservible. Sostenidos todos, por una red de traficantes de alta monta, nuncios y obispos corruptores, “brother” gangsters. Apóstoles de la teología de la prosperidad.

Ellos. Conspiradores del mal y la podredumbre. Son los responsables del atraso de Guatemala, son ellos quienes desde lo pútrido de su existencia expelen fétidos olores, sensibles en el Potomac y la Patagonia. Detuvieron por ahora, el juzgamiento del menos importante de sus alfiles. El cómico. Cuya suerte a nadie importa. Lo verdaderamente importante era el precedente. Perder privilegios y onerosos beneficios. Jimmy será juzgado tarde o temprano, les importa poco. Se preocupan de sí mismos, de sus alforjas y sucia carrera. Historia, posteridad y pueblo les tiene sin cuidado. Seguirán –hasta que el pueblo aguante– con pose de honorables, en camionetas negras, elegantes y con cola. Como fariseos acusarán al justo, cederán a los mercaderes el templo. Cobrarán comisión y aplausos. Por ejemplo: sobresueldo para chafarotes y Jimmy. Romper la confabulación de los podridos, requiere alianza social: despertar de los humildes. La fuerza de los pueblos. Los campesinos, poetas e intelectuales. Pero sobre todo: fin del sectarismo.

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