Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La soberana corrupción

Así se pintan nuestras decadentes elites.

 

— Edgar Gutiérrez
Más noticias que te pueden interesar

No hace falta nombrarlos. Ahí están sus nets centers furibundos y corruptos. Aunque con perfiles falsos, no se pierden. Sus incesantes cruzadas en la TV abierta y en uno que otro en cable barato, aunque también saben pasar factura engordando insaciables sus cuentas y caletas. Quedan las fotos de los acarreados mentales (los acarreados materiales, al menos, lo hacen por hambre) portando carteles de supuesto apoyo a Jimmy Morales. Muy nacionalistas y anacrónicos anticomunistas todos, reclamando soberanía.

Esta semana ganaron palmariamente y dictaron sus leyes de impunidad total. En menos de 48 horas, entre lunes 11 y miércoles 13, el Congreso se tragó todos los sapos, que le supieron a manjar, pues ahorran cárcel y ganan caletas. Solo que pusieron la carreta adelante de los bueyes. No tenían necesidad de conocer el antejuicio de Jimmy Morales el lunes, si el miércoles iban a alterar los delitos de financiamiento ilícito. Al menos, dicen algunos de ellos, negociaron sus tajadas de obra pública y contratos millonarios en el Presupuesto 2018. Eso sí, mañana se quejarán, como siempre, de la insoportable corrupción, el crimen insufrible y la ingobernabilidad por doquier y todo lo que nos hace no competitivos como país.

El plan que montaron sobre la marcha, les funcionó. Dieron la cara los de siempre y tiraron la piedra para después esconder la mano, también los de siempre. Jimmy Morales se les puso en bandeja de plata. Fue la perfecta excusa para romper lanzas contra la CICIG y el MP. Jimmy Morales era el prototipo del “pequeño corrupto” en quien se puede ver reflejado –si lo quiere– el guatemalteco medio. ¿Quién no ha prestado facturas al sobrino o a la suegra, como simple favor, solo pidiendo la compensación de impuestos?

Si la CICIG y el MP están para perseguir delitos mayores (por cierto, ahora hay que poner a la comunidad internacional a hacer el trabajo sucio: perseguir narcos y mareros, modificando el acuerdo de la CICIG), ¿acaso no había que pensar en objetivos ocultos, como la desestabilización?

Acto seguido, crearon la gran confusión entre letrados e iletrados (los acarreados mentales y los acarreados por hambre) para proyectar una división artificiosa en la sociedad. Inmediatamente después enarbolaron banderas contra Iván Velásquez por el gravísimo delito de ser extranjero y, a la vez, resucitaron el fantasma del comunismo poniéndolo a pedir vía a la izquierda, cuando cruzaba hacia la derecha. Ayer finalmente se abrazaron, de manera más que simbólica, en la sesión solemne del Acto de Independencia en el Congreso: la UNE sin velo, el FCN de trúhanes a sueldo y demás partiditos afines, demostrando, una vez más, que, por encima de las supuestas ideologías y antipatías personales, ellos no confunden el fin supremo que los hermana: la corrupción sin castigo.

Una variable se les salió de control: la filtración, desde el Ejército, de los cheques ilegales de Q50 mil mensuales a Jimmy Morales. Ahora, ni modo, se arremangan la camisa y sacan de urgencia nacional otra ley de “punto final” que declare a los contadores como únicos responsables de los bonos en cheque y no en planilla, o lo dejan a su suerte y preparan la terna para repetir los actos de hace dos años. Así se pintan nuestras decadentes elites, que nos siguen doblando la espalda.

Etiquetas: