Jueves 23 DE Noviembre DE 2017
Opinión

Presupuesto 2018: el legado del FCN

La discusión del Presupuesto 2019, ya estará enmarcado dentro de las elecciones, por lo que 2018 será el último año en el cual pueda la administración actual dejar huella.

 

— Maynor V. Cabrera / Fedes
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El gobierno de FCN ha presentado el proyecto de Presupuesto para su tercer año, el cual marcará el legado que esta agrupación política dejará. En el primer año operó con un Presupuesto aprobado en otro gobierno y en el año 2017, ha destacado por los niveles de ejecución más bajos de la historia. Además, la discusión del Presupuesto 2019, ya estará enmarcado dentro de las elecciones, por lo que 2018 será el último año en el cual pueda la administración actual dejar huella. Por eso, este Presupuesto es el último recurso que le queda para mostrar resultados. Resaltan tres rasgos fundamentales de este Presupuesto: el primero es que se pretende recuperar los niveles de inversión pública, no se fortalecen normas de transparencia y, finalmente, como en presupuestos anteriores, los ingresos parecen estar sobrestimados.

El Presupuesto 2018 pareciera ser una apuesta por la inversión en infraestructura. En ese sentido, es positivo que se recupera la inversión física, ya que Guatemala ha logrado ser el país de América Latina con menores niveles de inversión pública, lo cual se agravó aún más en el año 2017. Según cifras del Ministerio de Finanzas Públicas, al mes de julio 2017, solamente se había ejecutado el diez por ciento de la inversión física. Este aumento es considerable para el Ministerio de Comunicaciones, que a Julio 2017 había ejecutado menos de mil millones de quetzales, pero para el próximo año se propone que ejecute más de siete mil millones de quetzales. O sea, en cada mes del próximo año, ejecutará casi lo que ejecutó en el primer semestre 2017. Es un incremento de la inversión que es necesario, pero queda la duda cómo se hará para acelerar tanto la ejecución para el año 2018.

El veloz aumento de la inversión, podría ser esperanzador, aunque algunos cambios que se incorporan al proyecto de Presupuesto son dudosos. De hecho, una de las formas para acelerar la inversión trasladar fondos a organismos internacionales, con controles más relajados aunque un poco contradictorio para un gobierno que rechaza la injerencia extranjera. Si bien para el Gobierno esto puede ser una solución fácil en el corto plazo, no promueve un marco legal de compras y contrataciones que sea de mayor agilidad, pero que vele por la rendición de cuentas. No queda claro tampoco qué mecanismos se adoptarán para hacer de esta inversión más transparente. Con tantos recursos en juego y aunque no es un hecho, se corre el riesgo que en la redacción final de la ley de Presupuesto en el Congreso puede implicar que sea posible realizar pagos de deuda flotante, con lo cual podrían alimentarse redes de corrupción, sin que se cuente con mayor infraestructura o, bien, se contaría con obra pública de la mala calidad que se ha observado en años recientes. Ojalá que esto no ocurra, por lo que es importante estar vigilantes ante este acelerado crecimiento de la deuda, que no se vaya a traducir en el pago de favores políticos o en el enriquecimiento de financistas de campaña. En ese caso, el legado se vería manchado.

Finalmente, también llama la atención que la proyección de ingresos fiscales no es más que un crecimiento vegetativo, es decir en lo que crecen los precios y la actividad económica, sin lograr incrementos en la carga tributaria o captar a nuevos contribuyentes. Aún bajo ese supuesto conservador de crecimiento de los ingresos fiscales, debe tomarse en cuenta que la economía guatemalteca viene debilitándose en el año 2017 e incluye que podría debilitarse durante el año 2018. La recaudación fiscal se ha sostenido mediante amnistías fiscales, cuyo efecto no sería el mismo en el próximo año. Por ello, a pesar de que este Presupuesto conlleva un endeudamiento que ya es alto para el año 2018, este podría aún ser mayor. Tampoco habría que descartar un escenario en el cual el financiamiento externo se ve restringido para Guatemala, ante los hechos políticos recientes y una virtual sanción al país por no cooperar lo suficiente en el combate a la corrupción. En este punto, también se reflejaría que el gobierno actual no fortaleció los ingresos fiscales, sino los dejó casi igual que como los encontró.