Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Realidades paralelas

Nunca se interesó en una agenda para el cambio.

 

— Italo Antoniotti
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El presidente instó al pueblo a unirse en defensa de la paz y la dignidad del país latinoamericano para hacer frente, juntos, a las injerencias extranjeras.

“El país no aceptará más injerencia de Estados Unidos” insistió el Presidente que, además, agregó que aspira a “las mejores relaciones de respeto” con Washington.

La ministra de Relaciones Exteriores acusó a los gobiernos de esos países de practicar un doble estándar y de apadrinar el intervencionismo en el país.

Por su parte, el oficialismo afirma que la oposición busca alentar una intervención extranjera para derrocar al gobierno.

La fiscal aseguró el viernes tener datos que vinculan al presidente con operaciones de corrupción. El gobierno quería impedir que siguiera con sus investigaciones. “Eso los tiene muy preocupados y angustiados porque saben que tenemos la información y el detalle de todas las operaciones, los montos y personas que se enriquecieron y que esa investigación involucra al señor presidente y a su entorno”.

El gobierno de Estados Unidos aclaró: “Instamos a los gobiernos del hemisferio y de todo el mundo a exhortar al presidente a suspender este proceso que solo busca socavar la democracia”.

Si usted cree que lo anterior fue declarado aquí; no es así, son noticias sobre Venezuela, tan solo sustituí el nombre “Nicolás Maduro” por la palabra “presidente”, “país” por “Venezuela” y omití el nombre de la fiscal Luisa Ortega. Las noticias se pueden encontrar en los medios: “El Ciudadano” del 24 de febrero del 2015, “BBC” del 18 de abril el 2017, “Cuba Sí” del 25 de febrero de 2014 y “Publímetro” del 18 de agosto del 2017.

O los extremos se tocan, o el gobierno de los Estados Unidos tiene un departamento de derecha y una sección comunista en el Departamento de Estado -que desafortunadamente le tocó a Guate-. Una realidad dicotómica que permite aflorar la conspiración roja que se cierne sobre esta nuestra patria; que al parecer, antes de la CICIG, hacía palidecer los dibujos del paraíso terrenal que prometía “La Atalaya” de los Testigos de Jehová y ahora ve amenazado su remanso de paz por el peligro injerencista.

Incluso, se ha señalado como intervencionistas a The Economist, Breitbart, CNN, el Washington Post, New York Times, la ONU y la embajadora Haley.

Prensa Libre del lunes pasado: “El presidente afirmó que existe injerencia en Guatemala, aunque evitó identificarlos. Las declaraciones se suman a las hechas la semana última donde pidió que se respete la soberanía del país.

“Lo que se ve no se pregunta”, dijo Morales al ser cuestionado sobre qué casos se han visto afectados por la supuesta intromisión de intereses extranjeros”.

Parece que la agenda en Venezuela, contrasta con la agenda izquierdista aquí en Guatemala. Quizá deberíamos pedirle a los gringos un “switch” de oficinas en Washington.

Más comprensible sería, que hemos llegado a tal negación de nuestra terrible realidad corrupta, que se reacciona ante todos aquellos que toquen el statu quo.

La Corte Suprema confirmó el móvil del presidente para sacar a Iván Velásquez, el golpe de anticipación no resultó y ahora el nuevo escenario le tiene en un limbo político; por salvarse, sacrificó la unidad nacional. Nunca se interesó en una agenda para el cambio.

La batalla del Congreso dependerá en gran parte del azar en la elección de la Comisión Pesquisidora; mientras, el mandatario busca mitigar su profundo desgaste, sobre todo en el exterior, donde perdió todo su capital político. La soberanía nunca importó, ahora, como en la realidad paralela del sur, es el pretexto del momento.

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