Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El verdadero desafío

El problema fundamental del país es el subdesarrollo, concretamente expresado en ese lacerante cuarenta y seis por ciento de niños víctimas de la desnutrición.

— Lizardo A. Sosa L.
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Desde la visita del Presidente Morales a Nueva York, se han desatado acontecimientos que al fluir a los medios de comunicación y redes sociales, parecieran determinar que los problemas de Guatemala se limitan a las actuaciones del Presidente y del Comisionado a cargo de la CICIG.

La solicitud de levantar el antejuicio al Presidente, ocurrida el viernes 25 de agosto; la reunión con el Secretario General de NN. UU., ese mismo día casi simultáneamente con la primera; la destitución del Canciller Morales y la declaración de “non grato” decididas por el Presidente en horas de la madrugada del domingo 27 y los acontecimientos derivados de la “división” entre partidarios de uno y otro, son hechos que harían pensar que estas distinguidas personas son los únicos protagonistas del presente y futuro de la nación.  Sin demeritar la importancia de sus actuaciones en la vida nacional, me permito afirmar enfáticamente que ellos no son el problema del país, pero que, claro que si, pueden ser parte importante y significativa de la solución, a la que debemos concurrir todos los sectores ciudadanos, poderes públicos, instituciones y en general todos y cada uno de los guatemaltecos que aspiramos a construir una patria mejor.

El problema fundamental del país es el subdesarrollo, concretamente expresado en ese lacerante cuarenta y seis por ciento de niños víctimas de la desnutrición, para no citar la larga lista de indicadores que avergüenzan por nuestra incapacidad de lograr mejores condiciones de vida para todos, no obstante las enormes riquezas naturales, humanas y culturales; de un país inmensamente rico, extraordinariamente bello, cuna de grandes culturas pre-colombinas, de población trabajadora con capacidad de rendimiento económico como lo demuestran nuestros compatriotas con enormes progresos fuera del país, sometidos aquí por la opresión y la miseria imperante causada por la ausencia local de oportunidades de progreso.

Debemos aprovechar esta crisis, potenciando nuestra capacidad de alcanzar acuerdos para enfrentar los verdaderos problemas del país, inmerso en este denso ambiente de corrupción considerada, justificadamente, como “normal”, derivada, en el origen, de una deficiente delegación del poder soberano del pueblo por causa de una ley electoral a la medida de caciques, dueños y financistas de partidos políticos, cuyo texto sigue vigente y que, salvo reforma, nos hará repetir la historia en 2019; de aquí, que la de la LEYDPP sea urgente, necesaria y prioritaria reforma, tanto para el rescate de las instituciones democráticas y el establecimiento de un verdadero Estado de Derecho, como para emprender de nueva cuenta, la construcción de una sociedad democrática y republicana.

Que bien harían estas personalidades si se sientan a conversar sobre los verdaderos problemas del país y, con el concurso de cuantos quieran emprender esta lucha, y sin perjuicio de la aplicación de la justicia y del cumplimiento de la Ley, encaminan los esfuerzos de todos hacia el combate a la corrupción, al restablecimiento de la democracia republicana y representativa, al Estado de Derecho, al rescate de las instituciones y a la adopción de un concepto de desarrollo económico y social compartido, subyacente en nuestra Constitución Política, sobre la base del ejercicio pleno de las libertades, del respeto a los derechos de todos, y no de unos cuantos, y del funcionamiento de una economía libre altamente competitiva y dinámica que eleve la productividad y mejore las posibilidades de generar la producción de bienes económicos y servicios, útiles para la satisfacción de las necesidades de todos, dando paso a los cambios que la vieja clase política y ciertos sectores económicos y sociales se niegan a promover y gestionar.

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