Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Otro presupuesto desfinanciado

— Editorial
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La semana pasada, el Ministerio de Finanzas Públicas (Minfin) presentó al Congreso el proyecto de Presupuesto de Ingresos y Egresos para el ejercicio fiscal 2018, que asciende a Q87.9 millardos. Es decir que el Minfin propone un aumento de Q10.6 millardos sobre lo presupuestado para el ejercicio fiscal 2017 (Q77.3 millardos), lo que se traduce en un incremento de 13.7 por ciento, el más alto desde el régimen de Álvaro Colom (2008-2), durante el cual el gasto público se desbordó y la deuda pública se duplicó.

Para el pago del techo de gasto en 2018 se proyectan ingresos tributarios por la suma de Q63 millardos, así como la colocación de bonos por Q13.5 millardos y préstamos por Q258 millones. La estimación de ingresos tributarios es excesivamente optimista dado que la estimación de ingresos tributarios para este año fue de Q54 millardos, a la cual se llegará con dificultad, con amnistía fiscal incluida.

Sin duda, esta cifra presupuestaria no asume la desaceleración económica, reconocida por el Banguat y el Minfin, que se ha agudizado este año, por lo que el déficit presupuestario seguramente será bastante mayor al previsto.

Eso sí, nuevamente se incorporan al proyecto presupuestario 2018 las escandalosas erogaciones por concepto de aumento de la burocracia estatal, para el financiamiento de los convenios colectivos de trabajo en el sector público, que por cierto siguen sin revisarse, las transferencias multimillonarias a los opacos fideicomisos de ejecución de gasto público, fondos sociales y oenegés, así como para financiar el abusivo listado geográfico de obras de los diputados constructores, los dispendiosos programas clientelares y las erogaciones superfluas (viajes, viáticos, gastos de representación, gasolina, vehículos, guardaespaldas, alimentación, armas y municiones, etcétera).

Empero, no se incorporó al proyecto presupuestario 2018 la totalidad de la cuota de seguridad social que corresponde al Estado como tal y como empleador, que debe ser fijada de conformidad con los estudios técnicos actuariales del IGSS, que ordena la Constitución, lo que supone un claro incumplimiento de deberes.

Sin duda, el Presupuesto de Egresos 2018 (Q87.9 millardos) inexorablemente se traducirá en otro presupuesto estatal desfinanciado, lo que supondrá la contratación de más deuda pública para cubrir el exceso de gasto y que se decreten más impuestos.

En nuestra opinión, en lugar de estarse gastando más deberían adoptarse e implementarse políticas de disciplina fiscal y equilibrio presupuestario de cara al próximo futuro. No se auguran tiempos de “vacas gordas” para el año siguiente, sino que más bien tiempos de “vacas flacas”, lo que podría traducirse en incertidumbre, desinversión, desempleo, frustración, conflictividad y hambre.

Por consiguiente, en vez de seguir gastando a manos llenas los impuestos de la gente y girando sobre el crédito púbico, el gobierno, además de abrocharse el cincho, debería diseñar e implementar estrategias para alentar, atraer y proteger inversiones productivas y fuentes de trabajo. Asimismo, debería consolidarse la deuda pública y suprimirse los impuestos antieconómicos, especialmente los contenidos en el Paquetazo Tributario 2012, que han redundado en descenso drástico de la contratación, desinversión, fuga de capitales, desempleo y emigración.

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