Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
Opinión

La lectura moral de la Constitución

Por encima de la Constitución Política de la República no existe ley como tampoco convención o tratado internacional alguno.

— Jorge Mario Rodríguez Martínez
Más noticias que te pueden interesar

Detrás de los últimos actos ilegítimos del presidente Jimmy Morales se encuentra una particular interpretación de nuestro texto constitucional. Esta lectura presidencial parece basarse en un artículo de Acisclo Valladares recién publicado, en dos entregas en este medio, y que lleva por título “Ni por encima de la Constitución, ni ‘casi’…”.

En dicho artículo, Valladares afirma: “Por encima de la Constitución Política de la República no existe ley como tampoco convención o tratado internacional alguno y –muchísimo menos–  entidad o acto de autoridad que lo estuviere.” Para fundamentar esta tesis, Valladares toma como referencia el artículo 204, el cual reza que: “Los tribunales de justicia en toda resolución o sentencia observarán obligadamente el principio de que la Constitución de la República prevalece sobre cualquier ley o tratado.”

Esta lectura ha sido usada por el presidente Jimmy Morales para afirmar que la Constitución, en conjunción con otros textos, le autoriza para declarar non grato a Iván Velásquez.

A mi modo de ver, Valladares plantea una manera de lectura literal de la Constitución en la cual la aplicación estricta de artículos, en el contexto crítico actual, van contra los principios y valores que la inspiran a una Constitución democrática moderna. Valladares usa una norma constitucional, leída de manera aislada, para ignorar valores que ilegitiman la disposición de que Iván Velásquez deje su cargo.

Y es que cuando se interpreta la Constitución nunca debe olvidarse que esta expresa un pacto ciudadano motivado por valores y principios y, por lo tanto, no es camisa de fuerza que impida las aspiraciones sociales de realizar dichos referentes morales. Por ello, el constitucionalista Gustavo Zagrebelsky —ex juez constitucional italiano—aduce que un texto constitucional vincula un pasado asumido como valor y un futuro que debemos afrontar. Según este jurista, la legitimidad de la Constitución depende de la “capacidad de ofrecer respuestas” a su tiempo. Para Zagrebelsky la “Constitución no dice, somos nosotros los que la hacemos decir”.

Por lo tanto, la lectura de Valladares se cae cuando se recuerda que los valores expresados en el preámbulo irradian como criterios morales de interpretación. ¿En qué sentido se promueve, por ejemplo, el bien común o la justicia cuando se lee el artículo 204 con el propósito evidente de eludir las consecuencias de un delito?

En este momento crítico, debe reconocerse que los valores constitucionales, en tanto referentes éticos, generan compromisos morales entre los ciudadanos.

Estos compromisos, respetuosos de los derechos del Otro, deben alimentar la búsqueda ciudadana del bien común. Desde este punto de vista, el llamado a un pacto de gobernabilidad (avanzado por la PDH) o a una agenda de país (propuesta por la Usac), constituyen pasos válidos en la tarea de construir el Estado inclusivo que Guatemala necesita para enfrentar un futuro complejo.

Etiquetas: