Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Los días de Jimmy están contados, ¿y los de Jafet?

Jimmy lleva perdido el pulso que libra con Iván.

— Gonzalo Asturias Montenegro
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Los días del presidente Jimmy Morales en la Presidencia de la República podrían estar contados; y podría ser que solo fuera cuestión de semanas o meses para que renuncie por las buenas o por las presiones nacionales o internacionales; o eventualmente, ya sin inmunidad, como resultado de eventuales imputaciones de financiamiento electoral ilícito. Y el actual Vicepresidente, Jafet Cabrera, que pareciera que tiene la cola machucada, podría eventualmente salir también por las pistoleras unos meses después de asumir el cargo. No hay que tener una bola de cristal para entender que en seis u ocho meses podríamos contar con un Presidente de la República, cuyo nombre en este momento no imaginamos, quedando atrás Jimmy/Jafet. Si no fuera porque todo esto es una tragedia, diría que es una historia del mejor suspense de Alfred Hitchcock. Y, en realidad, esto no es de admirar porque así ocurrió con Otto y Roxana. Pareciera que es una crisis gemela.

Esta es la narrativa actual, y esos son los distintos escenarios de la crisis política por la que atravesamos, que está levantando mucho polvo. Primero, el MP/CICIG pidieron que se le levantara la inmunidad a Jimmy para que pudiera ser investigado por financiamiento ilícito, un pedido semejante al hecho también con los secretarios generales de los partidos UNE y Lider. Esta petición asustó sobre manera a Jimmy porque él, como todos los guatemaltecos, sabe bien que históricamente los partidos políticos han sobrevivido con el financiamiento electoral ilícito. En vez de aceptar el camino legal, y creyendo equivocadamente que el culpable de todo era el comisionado de la CICIG, Iván Velásquez, se fue a la ONU a presentar su queja, para luego declararlo non grato. En su insania pensó aquello de que muerto el perro se acabó la rabia. Pero, la cosa no es así de sencilla.

Lo que Jimmy hizo fue a una primera crisis, la del levantamiento de su inmunidad, sumarle otra peor, porque como vemos ahora está siendo en forma progresiva cada vez mas aislado políticamente nacional e internacionalmente. ¿Hasta dónde y cómo podría aguantar las presiones actuales? ¿Cuántos antidepresivos tendría que tomar para superar su mal humor?

Con la eventual salida de Jimmy, asumiría el actual Vicepresidente Jafet Cabrera, quien propondría al Congreso una terna de candidatos para asumir la Vicepresidencia. Como el descrédito de los políticos es total, la alternativa de Cabrera sería la de proponer a una terna de tecnócratas, pues nadie quiere ya caras de personajes que hayan hecho gobierno. Con cualquier exministro o exsecretario de gobierno ni a la esquina.

 Ahora bien, Cabrera que, sin duda, hoy se frota las manos pensando que podría llegar a ser Presidente de la República, también podría seguir los pasos de Jimmy (y antes de Otto y Roxana), porque el río suena mucho de que también se ha matrimoniado junto con su hijo con la corrupción, y si suena tanto el río podría ser porque piedras lleva. De esta forma, eventualmente podríamos contar en seis u ocho meses con un Presidente cuyo nombre en este momento desconocemos. Solo que hubiera una componenda con la corrupción para dejar en la Presidencia al actual vicepresidente, como un mal menor, Jafet podría quedar como el número uno de la nación hasta las elecciones generales. Por ahora, nada está escrito en piedra; y la situación es tan volátil, que toda conjetura es válida. Inclusive la mía.

Jimmy, que por creer que tuvo visiones de que era el ungido de Dios (que sus pastores le confirmaron), fruto todo ello de sus creencias cristiano evangélicas, pensó que podría ganarle el pulso al Comisionado Velásquez, sin entender que solo con peones no puede enfrentar a torres, caballos o alfiles en esta partida de ajedrez que realiza, sin tener un conocimiento profundo del juego, porque entendamos que Jimmy no es un estadista sino un amateur en asuntos de gobierno: de ser cómico a ser gobernante hay mucho trecho. Sin duda, que la mala lectura de la Biblia lo confundió profundamente.

En realidad, hay que entender que con o sin Iván Velásquez, la CICIG es una locomotora que no se va a descarrilar fácilmente, sino que seguirá su camino sobre los rieles que, por delante, le han sido puestos previamente. La salida de Iván no le favorecería en nada en la eventual imputación y juicio por financiamiento electoral ilícito. Tal es el poder de la CICIG, que hoy es un tren que arrolla a quien se le pone enfrente.  Y esto con o sin Iván como piloto. Y está bien que así sea, mientras se busque quién las debe y no quién las pague, y que la escoba barra parejo (¿seguirán escondiendo el negoción del Transurbano bajo la alfombra?)

Guatemala, que como avión pasa por lugares de turbulencia fruto de la ingobernabilidad, ahora añade vientos huracanados en el costado derecho de la nave, de forma que hasta podría ser necesario que, para salvar a los pasajeros, cayeran las máscaras de oxígeno; de ese oxígeno que individual y socialmente es cada vez más ralo y escaso. Por amor a Guatemala, Jimmy debería evitarle días aciagos al país porque ¿quién gana y quién pierde con la confrontación? Ganan los que viven de la barricada; y pierden los guatemaltecos trabajadores que luchan cada día por llevar el pan a su hogar. ¡La confrontación no nos llevará a ningún buen lugar!

gasturiasm@gmail.com

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