Jueves 21 DE Febrero DE 2019
Opinión

La crisis entre la politización y la judicialización (I)

No se trata que Jimmy Morales tenga muchos aliados, sino más bien que la CICIG se ha ganado muchos enemigos.

— Roberto Antonio Wagner
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El presidente Jimmy Morales tuvo toda la semana pasada a partir del martes cuando corrió el rumor de su intención de solicitar al Secretario General de Naciones Unidas António Guterres que removiera al Comisionado Iván Velásquez al frente de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), para salir al paso de estos y aclarar la situación. En cambio, Morales decidió no comparecer ante los medios y, hasta el momento de escribir estas líneas, sigue sin hacerlo.

Primero, envió a su vocero a dar una nefasta conferencia de prensa que más que ayudar al presidente aumentó la incertidumbre sobre las intenciones del presidente y su viaje a la Organización de Naciones Unidas. Luego, mantuvo el silencio hasta las seis de la mañana del día domingo cuando por medio de un video de menos de dos minutos decidió declarar non grato al Comisionado Velásquez. Pocas horas más tarde ya contaba con cuatro elementos en su contra: Un antejuicio, una resolución de la Corte de Constitucionalidad que dejaba sin efecto la expulsión de Velásquez, un amplio sector de la ciudadanía en su contra y el factor tiempo.

En cuestión de horas su figura ha sufrido un desgaste del cual no se va a recuperar y marcará lo que quede de su gestión. Algunos ministros y colaboradores cercanos renunciaron y su imagen a nivel internacional es negativa. A pesar de esto, la situación que vive el país no se asemeja a la del 2015 en donde la ira contra el gobierno de Pérez Molina fue virtualmente total. No se trata que Jimmy Morales tenga muchos aliados, sino más bien que la CICIG se ha ganado muchos enemigos.

Resalta una clase política ampliamente corrupta que se concentra en los partidos políticos que encuentran hoy una oportunidad para sortear su destino en los tribunales del país. Se suman los financistas de dicha clase política que posteriormente se benefician de las rentas que obtienen a través de contratos, favores y puestos de gobierno cuando los partidos llegaron al poder.

Pero existe también otro sector de la ciudadanía, que es el más numeroso, que le preocupa como se politiza la justicia y como se judicializa la política y lamentablemente termina siempre pagando las consecuencias. (Continuará)

@robertoantoniow

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