Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Un llamado a la cordura

— Jose Rubén Zamora
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Mal aconsejado y obedeciendo a su hígado, el presidente Jimmy Morales ha decidido sacudirse al comisionado Iván Velásquez. Por medio de su embajador Jorge Skinner ha pedido audiencia con el Secretario General de Naciones Unidas, el viernes de esta semana para demandar la salida inmediata del Comisionado de la CICIG.

El secretario de la ONU, Antonio Guterres, le va a decir que siempre no, y el presidente Morales va a sufrir un desgaste diplomático y político innecesario. Al tener lugar este desenlace, el presidente Morales ha sido aconsejado para declarar no grato al comisionado Velásquez y expulsarlo de Guatemala.

Sus sesudos consejeros, que carecen de seso, quieren que el Presidente aproveche los 20 días de septiembre en los que Guatemala no tendrá embajador de Estados Unidos de América, debido al relevo natural de Todd Robinson por Luis Arreaga, el nuevo embajador confirmado.

En el improbable escenario en el que el presidente Morales tuviera éxito en descabezar la CICIG, la Fiscal General, no lo dudo, renunciaría del Ministerio Público; sin embargo, el comisionado Velásquez tiene las agallas para seguir librando la batalla contra la corrupción y la impunidad y el presidente Morales, al seguir los consejos de sus flamantes asesores, estaría cometiendo un error de cálculo de grandes proporciones. Por supuesto, las mafias, ahora acorraladas, harán fiesta.

El Presidente aún puede retroceder y privilegiar la cordura, el sentido común, el buen juicio.

Suficiente tiene el presidente Morales con haber negado el beneplácito a uno de los diplomáticos más experimentados y respetados a escala global, Anders Kompass, a quien propuso Suecia como embajador en Guatemala. Es jugada cantada que Suecia, el principal donante de la CICIG, cerrará su embajada en Guatemala y atenderá sus asuntos para Centroamérica desde El Salvador.

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