Lunes 24 DE Septiembre DE 2018
Opinión

La caja de herramientas está vacía…

No se construye el mañana, anclados en el pasado. Es hora de entenderlo, de aceptarlo.

 

— Richard Aitkenhead Castillo
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En los últimos tiempos, cada poco recibo una nueva sorpresa. Me reúno con expertos de un campo específico, líderes de un sector particular o empresarios de un mediana empresa, en cada caso, me explican el problema que enfrentan, los efectos negativos de la situación y su convencimiento que sin cambios no hay soluciones. Las recetas pasadas están agotadas. No aplican a la situación actual. Están claros que en su tema, sin cambios no habrá cambios.

Estas conversaciones se refieren, en algunos casos, al funcionamiento de juicios en el Organismo de Justicia. De los abusos del recurso de Amparo por los defensores y su impacto en el tiempo requerido para resolver los casos en proceso. De las actitudes prepotentes de parte de los fiscales del MP. De la actitud de los medios de comunicación sobre la culpabilidad de los acusados. De la aplicación de medidas sustitutivas. Todo termina en afirmaciones de apoyo o rechazo a la CICIG.

Otros grupos se refieren a temas económicos. Explican, por ejemplo, la incapacidad de la banca central de contener los efectos negativos de la apreciación cambiaria que afecta al país. Existen críticas a la política monetaria en términos de combate a la inflación, si esta en realidad existe, y de su desconexión con la economía real. Nadie discute la proveniencia de las remesas. Algunos resienten la falta de devolución del crédito fiscal que no tiene justificación, máxime en una época de endurecimiento de la fiscalización por parte de la SAT. Algunos se quejan de la falta de ejecución presupuestal pero admiten que es difícil en el entorno legal y político actual. Todos ven con preocupación la reducción del ritmo de crecimiento económico, los ataques a la inversión privada y la falta de acciones concretas para revertir la tendencia declinante.

Un tercer elemento que se repite es el colapso de la infraestructura vial. Los comentarios sobre los tiempos perdidos en el transporte hacia y del trabajo, el aumento de los costos de logística, el pésimo estado de las carreteras y los peligros de que zonas del país queden incomunicadas. También crece la indignación sobre los escándalos de corrupción en el Ministerio de Comunicaciones y los contubernios con los constructores locales e internacionales. Existe la creencia que no es posible, en la situación actual, enfrentar el desafío de construir con calidad y a costo razonable.

Todavía no menciono los casos indignantes de atentados recientes o extorsiones de maras. Todo esto puede ampliarse. Ante cada una de las audiencias menciono que el modelo actual está agotado. La reacción general es de incredulidad. Todos quieren ver el problema que les afecta y no el conjunto de la problemática. Quieren defender que es un tema de personas y no de sistema. La caja de herramientas usadas en el pasado está vacía. No es solución a los problemas actuales. Ya no son problemas particulares, son sistémicos. El futuro requiere nuevas reglas y herramientas innovadoras. No se resuelven los problemas actuales, con las reglas del ayer. No se construye el mañana, anclados en el pasado. Es hora de entenderlo, de aceptarlo.

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