Viernes 23 DE Agosto DE 2019
Opinión

No existen las coincidencias

Fecha de publicación: 16-08-17
Por: Jose Rubén Zamora

Méndez Ruin es infantil, infame, canalla, y padece severos desequilibrios crónicos y excesivas limitaciones intelectuales. Pero sus tutores y financistas, no. Lo enviaron a poner una demanda en mi contra por supuestas calumnias y difamaciones, que por cierto jamás tuvieron lugar, con la jueza Virginia Amparo de León Lara, hermana del general retirado Moris Eugenio de León Gil, del círculo íntimo de Ortega Menaldo, uno de los dueños del país desde los años setenta, junto a los generales Manuel Antonio Callejas y Callejas, Perussina Rivera y Roberto Letona Hora, entre otras alhajas de colección.

Moris de León Gil, durante un tiempo bastante prolongado, fue jefe del tenebroso Archivo del Estado Mayor Presidencial, especializado en prácticas de terrorismo de Estado.

Su paso por el lúgubre y tétrico centro de detención, tortura y camposanto clandestino, conocido como La Isla, es imborrable; al extremo de que Moris de León Gil forma parte de la galería de aguacateros o mata amarrados distinguidos que pasaron por esa tristemente célebre fosa común.

De manera injustificable y lamentable, enemigos del bajo mundo del general De León Gil, secuestraron y asesinaron a su hijo de manera salvaje. Su cuñado Otto Chicas, con lazos con el narcotráfico, fue también asesinado durante el atentado que sufrió el hermano de Sandra Torres y embajador de Guatemala en El Salvador durante los últimos seis años, Luis Rolando Torres Casanova. Ese atentado ocurrió en plena cena en el restaurante chino Palacio de Cristal, en la zona 9 de la capital. Los dos sobrinos, de apellido Chicas, del general Moris de León y de la jueza De León Lara, guardan prisión por acusaciones de narcotráfico.

El general Moris Eugenio de León ha tenido una estrecha relación con el exoficial Platero Trabanino, otra alhaja de colección que estuvo en Aduanas y durante el conflicto también aguacatero y aficionado al ganado ajeno en la Costa Sur, fue segundo al mando de Fundaterror, y además Moris fue panelista frecuente de sus actividades.

Como se solía decir en la década de los setenta y ochenta: ¿de qué forma se podía saber que un militar competía en un palenque de peleas de gallos? En lugar de un gallo de pelea, llevaba un pato. ¿Cómo se sabía que había más chafas que civiles en el palenque? Porque apostaban por el pato y aunque este era vapuleado en pelea limpia, sin remedio y contra todo pronóstico, ganaba el pato, fraudulentamente.

Considero imposible que la señora jueza Virginia Amparo de León Lara pueda ser imparcial en mi caso. Y, más aún, que Ricardo Méndez Valdés haya llevado el caso a este preciso juzgado por pura casualidad. Considero, también, que la mentada jueza De León debe abstenerse de juzgarme.