Sábado 12 Agosto 2017
Opinión

Para que no se pierda el rigor académico 

Algunas necesarias correcciones a lo expresado por algún columnista y algunas preguntas que son frecuentes y sus respuestas sobre el tema de Belice.

— Acisclo Valladares Molina

No es cierto que el Embajador Gabriel Orellana Rojas haya sido el Canciller que en el Acuerdo Especial celebrado con Belice el 8 de diciembre de 2018 haya convenido que las Consultas Populares que habrían de celebrarse en Belice y Guatemala tuvieran que hacerse el mismo día, siendo el caso que este dejó de ser Canciller en el año 2002, es decir, seis años antes de que el Acuerdo se firmara y no es cierto –tampoco– que el Congreso de la Republica le haya separado de su cargo o que haya habido arbitraje alguno.

Es necesario conservar el rigor científico en las columnas de prensa y este se pierde –inevitablemente– si se las hace sustentar en hechos falsos.

Por otra parte, pero dentro de este mismo orden de ideas, si a cualquier ciudadano le consta la perpetración de un delito, obligado se encuentra a denunciarlo y, si no lo hace, además de incurrir en delito –el de omisión de denuncia– se pone en evidencia, perpetrador de mentiras y de infamias.

No es cierto –tampoco– que pueda acudirse ante la Corte Internacional de Justicia en arbitraje siendo distinto el Tribunal Permanente de Arbitraje: dos tribunales que nada tienen que ver uno con otro, salvo el encontrarse –físicamente– en el mismo edificio.

La necesidad de la Consulta Popular que habrá de celebrarse no surge de la Corte Internacional de Justicia sino de la Constitución Política de la República y obligada sería fuese cual fuere el Tribunal que se escogiere.

La solución definitiva –mandato constitucional expreso– debe consultarse y la decisión de someternos a un tribunal se trata de una solución definitiva, obligatorio como lo es para ambas partes acatar su decisión, fuere cual fuere.

Tampoco es cierto que cuando Belice cambió sus normas internas –cambio que obligaba a un sesenta por ciento de asistencia para que fuera válida la Consulta a celebrarse en Belice, idéntica a la nuestra– haya sido Canciller de Guatemala el actual Canciller como falso –también– que Belice haya corregido su legislación para volver a lo que era –“por simple emanación espontánea” (Será válida sea cualquiera el número de votantes que concurran) habiendo sido el resultado de una ardua y difícil labor diplomática –esta sí– del actual Canciller de la República y del actual Gobierno.

También fue resultado de la citada labor el Protocolo del Acuerdo Especial que vino a permitir la celebración de las Consultas en fechas distintas.

Y, tras estas necesarias correcciones que ponen en su lugar lo publicado, me permito compartir algunas preguntas que resultan frecuentes y sus respectivas respuestas:

¿Si un Estado no ha aceptado previamente la jurisdicción de un tribunal puede obligársele a que se someta al mismo?

No, no es posible. Y, precisamente por ello, porque la Corte Internacional de Justicia es el único Tribunal en que hemos convenido las dos partes, es el único Tribunal posible, no pudiendo nosotros acudir a Tribunal distinto ni obligado estaría Belice a responder ante otro tribunal.

¿Perdería algo Guatemala si en la Consulta Popular que celebremos decimos que sí pero en la que celebre Belice, se responde no?

No, no se perdería absolutamente nada, salvo tiempo puesto que de conformidad con el Acuerdo Especial celebrado Belice seguiría obligado a lo convenido en el Acuerdo Especial y habría de celebrar una nueva Consulta o forma alternativa, conforme sus leyes, en momento que pudiere ser más oportuno.

¿Es cierto que Belice no tiene nada que ganar en el juicio que llegara a celebrarse ante la Corte Internacional de Justicia?

 No, no es cierto. Obvio es que nada podría obtener por encima de lo que ocupa pero que lo que sí podrá obtener y obtendrá es certeza jurídica sobre aquello que la Corte reconozca como suyo, certeza jurídica que hoy, aunque tenga posesión (indebida posesión) no tiene.

¿Qué incidencia inmediata tiene para Guatemala, la celebración de la Consulta Popular y su respuesta positiva, independientemente del resultado –cosa distinta– que llegue a darse en el juicio?

Se habrá logrado evidenciar ante el mundo –la cita es de un connotado diplomático y jurista– “que Guatemala ha llevado siempre este reclamo en el más estricto apego a todos los mecanismos pacíficos de solución de controversias, mecanismos que ha usado y agotado, así como también, agotado la negociación diplomática directa, en pleno respeto al Derecho Internacional”, reiterándose el mensaje claro y contundente de una nación que asume la solución de sus controversias, en paz y dignidad y en el más respetuoso marco, de los Tratados y demás instrumentos internacionales, de los que somos Parte.

¿Muchos recursos a gastar?

Pues bien, bastante más los recursos que concluido el caso –e incluso antes, llegaremos a obtener: La unión hace la fuerza y hacia el progreso –progreso para todos– nos conduce el camino de paz que hemos escogido: camino de paz que es ejemplo para el mundo.

 Si solo fuere que nunca más vuelva a dares una tragedia en la denominada “zona de adyacencia” sería suficiente, la vida de cada ser humano, milagro de Dios irrepetible. Pero, además, abrirá todos los espacios y habremos de cosechar, para bien, múltiples frutos.