Lunes 23 DE Octubre DE 2017
Opinión

Jorge Palmieri (Segunda Parte)

Recordando al amigo y sus amigos.

 

— Danilo Parrinello
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La semana pasada escribí la primera parte de este artículo recordando a Jorge Palmieri y algunos de sus amigos que conocí con él. Hoy quiero expresar mi más sentido pesar a su hijo Alejandro a quien conocí de muy joven, lo vi crecer hasta acompañarlo junto a su bella esposa Alejandra, al bautizo de Paolo nieto de Jorge; van para Alejandra mis condolencias. Además, deseo expresas mi pesar a Rodrigo Carrillo Welti y familia por la pérdida de Jorge. Extensa es la familia de los Palmieri; conozco a algunos, particularmente a sus sobrinas, con algunas he tenido amistad.

Sería injusto no dar el pésame a los amigos de Jorge que fueron inseparables de él por años, particularmente a Neto Villa, nonagenario amigo que con Jorge se comunicaba varias veces al día, con él celebramos el cumpleaños de Jorge en alguno de sus muchos restaurantes. Neto es en el futbol nacional una institución, como lo es en los negocios, pero como amigo fue tanto o más que algunos parientes de Jorge. Así mismo manifiesto mi sentir de pena a la Muñecona, Aury Ruiz, fina amiga, conocida restaurantera y sobre todo cantante privilegiada con un alma y espíritu que la hacen entrañable para quienes gozamos de su amistad. Aury fue más que amiga de Jorge, ella y las Vikys eran como de la familia. Debo dar mi pésame muy especialmente al licenciado Stuardo Juárez, el amigo de mayor confianza de Jorge por muchos años, la relación fue casi de familia.

Recuerdo los largos almuerzos en casa de Palmieri, bajo la mirada de Anabella Welti desde una bella pintura, con los finados Quique Larraondo, Jorge Montes y Guayo Palomo, así como en uno de esos almuerzos nació el cariñoso sobrenombre la Muñecona para Aury a quién yo le agregué de “Miami y Nueva York”, era también, Víctor Orantes, padre e hijo, o Mario López, asiduo a las reuniones de Jorge, igual que Quique Neutze, Julián La Madrid y Vinicio Cerezo entre otros, ya no digamos Carlos Meany, cuñado de Bechara Hage, quien en vida fue el mejor amigo de Jorge. En esos almuerzos que con maestría preparan primero Doña Queta (†), la eterna cocinera de Jorge y después hasta la muerte de Jorge, Doña Francisca Rivas, ambas estupendas cocineras a quienes Jorge había enseñado el arte de la cocina así como atender a los comensales, atenciones siempre aderezadas con el carácter de cada una. Para ellas mi recuerdo y pena por la partida de Jorge. Con el paso de los años se fueron sumando amigos, de nuevas cosechas a los almuerzos donde Jorge, esos que por ejemplo nunca trataron a Bechara y Marlene.

Jorge Palmieri fue el último de los grandes periodistas, de esa pléyade que presidió Don Clemente Marroquín Rojas, al lado de quien Jorge mucho aprendió, digo de esa camada de la que fueron parte César Brañas, Pedro Julio García, Ramón Blanco, Álvaro Contreras, Isidoro Zarco, Manuel José Arce, y algunos más. Todos se fueron y era Jorge el último referente del periodismo nacional. Su ausencia es una pérdida irreparable, claro para su familia y amigos, pero también lo es para el periodismo chapín, que hoy pesa menos sin Jorge Palmieri.