Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Presidente: por favor atiéndanos

Es inexplicable cómo en más de 18 meses el problema de las principales carreteras no ha sido atendido.   

— Silvia Tejeda
Más noticias que te pueden interesar

Con todo el respeto Presidente, le cuento, yo no soy de las personas que se ríe de usted, ni que le ha colocado el sello de Payaso para mofarse de sus decisiones porque las consideran fuera de lugar para su categoría de Mandatario de la Nación. No. Pero sí le cuento que soy una madre y abuela que ha vivido suficientes décadas, como para no darse cuenta que bajo su gobierno estamos tocando fondo como país, solamente, porque sus decisiones han sido para favorecer a un tradicional grupo que siente que el poder se le irá de las manos, si no lo conmina a usted, para tomar decisiones que los favorecen. Por favor Presidente. Usted es el gobernante de todos los guatemaltecos. Me explico.

Sin duda a usted, la rosca que lo adula, cada cinco minutos, no le permite darse cuenta, de la crítica situación a que nos ha orillado su forma de gobernar o de no gobernar, solamente beneficiando a las mismas camarillas de gobiernos anteriores que con dientes y garras se aferran a los cargos y se burlan de la persecución legal que se hace a sus principales y millonarios dirigentes. Son decenas de casos los que se mencionan, que se han nombrado facilitadores para que en los puertos y aduanas se siga favoreciendo a los tatascanes del contrabando.

Estamos de acuerdo en que la SAT persiga a todos los empresarios que se han beneficiado fortaleciendo la corruptela con el pago de impuestos, pero lástima, que se persiga en la misma forma y hasta se trate de extorsionar a las empresas que invierten, pagan sus impuestos, pagan los salarios, cumplen con el IGSS y los inspectores los midan de la misma manera que a los mafiosos. No se extrañe que muchos tomen su capital y se vayan a invertir a otros países que cuentan con leyes más claras. Usted y los diputados dirán: No Importa. Sin darse por enterados que el desempleo y la delincuencia se vuelvan insoportables.

Le cuento, que tampoco su gobierno ha cumplido, ni su ministro de Finanzas le ha importado no pagar el famoso Fideicomiso a la caficultura, que serviría para estimular nuevas fuentes de empleo en el campo abandonado. Mucho menos, los ministerios de Desarrollo y Agricultura cumplen con programas que estimulen al área rural con programas sociales. Ya eso con su gobierno se terminó, porque sus ministros no se deciden para invertir tantos millones, en las personas del área rural, mientras la desnutrición y la muerte infantil campean ya por caseríos y aldeas, en los departamentos de oriente y occidente.

Se da cuenta, nunca en la historia de la depredación del Erario Nacional los caminos y carreteras se habían vuelto cráteres que día a día provocan accidentes y destrucción de vehículos. Yo sé que esta situación no la ha provocado su gobierno, pero es inexplicable cómo en más de 18 meses el problema de las principales carreteras no ha sido atendido. Los guatemaltecos no entendemos porqué usted respalda a otro ministro como el de Comunicaciones que tiene suficiente presupuesto para invertir en carreteras, no licita, no gasta, mientras a ocho millones de pilotos terrestres el diablo nos lleva literalmente, por la lentitud, los riesgos, las pérdidas de tiempo, de vidas y de dinero que eso representa. Lo peor para la economía: El comercio se afecta, y nosotros lo sufrimos con el alza de los precios.

No es posible, ni que esa inacción nos impulse a pensar ¿Qué rumbo tomarán entonces esos miles de millones injusta e inhumanamente resguardados?

Como guatemalteca lo insto a que suelte esos amarres, ya tan perceptibles, y se dé cuenta que miles de ciudadanos, de todos los estratos sociales, lo apoyaremos si usted solamente decide pasarse al bando de esta mayoría marginada y paralizada de una manera inexplicable, para favorecer las directrices de un partido validado por las mafias, que desea perpetuarse en el poder, a costa de sacrificar, las respuestas para resolver los problemas que a todos nos afectan. No deberíamos aceptar que los estadounidenses –como se rumora–, vengan a decidir lo que usted y su pueblo muy bien podrían lograr.

Etiquetas: