Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

La caída

¿Es la campaña mediática “libertaria” un brazo de la corrupción?

— Carol Zardetto
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Vamos de escándalo en escándalo. La película de cómo se ha organizado este país para “funcionar” nos pasa frente a los ojos, llena de obscenidades. El turno de desnudarse “le tocó” al movimiento ciudadano “libertario” conocido como MCN. Uno de sus dirigentes está acusado ser parte de un esquema: recibir dinero de sobornos para aplicarlos a una campaña mediática que favorecía a un candidato a la Presidencia. Se trata exactamente el tipo de corrupción que destroza el sistema: sobornos que se vuelven un medio de exclusión en la participación de los contratos del Estado; financiamiento ilícito de campañas electorales que colocan en situación de ventaja a unos candidatos sobre otros. En pocas palabras, purulentos escupitajos sobre la “república”.

Entonces, ¿son libres los “libertarios”? ¿Podemos confiar en su honestidad cuando dicen defender ideales republicanos? A juzgar por estas revelaciones, no. La duda acerca de los fondos para sus campañas mediáticas abre la puerta para especular. No hay honestidad ideológica. Hay intereses y los jóvenes glamorosos que han florecido bajo su seno son solamente alfiles.

El movimiento libertario en nuestro país no se las ha jugado en la esfera política. ¿Dónde está el partido, los líderes comunitarios, los candidatos a cargos de elección que impulsen la propuesta? Le han apostado más bien a un poderoso sistema de comunicación social encaminado a generar propaganda ideológica. Los postulados son simplistas y no resisten el análisis. Ideas básicas tales como que a punta de ser trabajador y obediente; de reprimir la organización social de los marginados a quienes acusan de “delincuentes” que no hacen sino obstaculizar el tránsito al progreso; de regalar nuestros recursos naturales a empresas transnacionales en amigable abrazo con un puño de operadores locales; de defender con pasión el derecho a la propiedad privada, siempre y cuando esta propiedad no sea de comunidades vulnerables y paupérrimas; de defender el derecho al trabajo, aun cuando este se realice en condiciones que perpetúan la pobreza; de la legitimidad de la limpieza social porque los defensores de los derechos humanos son “una banda de vividores”… en fin de no pensar, sino acomodarse a la implacable estructura “productiva”, vamos a construir el país ideal que habita en sus mentes.

¿Pero es la “república” eso que habita en sus mentes? ¿O es la corrupción sistemática? El imperio de la ley que en la república iguala a todos, no es lo que persiguen. Persiguen la perpetuación del privilegio y eso implica corrupción. La campaña mediática “ideológica” solamente sirve como justificación para sostener una estructura de exclusión y corrupta. Abajo de los encendidos mensajes, tan populistas como contagiosos, corren oscuros ríos de financiamiento comprometido. ¿Son libres los “libertarios”?

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