Viernes 22 DE Noviembre DE 2019
Opinión

¿Cuándo es el tiempo de la consulta?

Belice no está en la retina.

 

Fecha de publicación: 10-08-17
Por: Edgar Gutiérrez

Me referí el lunes a la tímida vocación territorial del nacionalismo guatemalteco y al justo, pero mal trabajado, reclamo histórico de derechos sobre Belice, tras el incumplimiento británico de acuerdos bilaterales. Sobre hechos consumados –y en consonancia con la Constitución–, Guatemala ha reconocido al gobierno beliceño y los derechos de sus habitantes, pero no los límites de su territorio, el tercer factor de la ecuación del Estado pleno.

El Artículo 19 de las Disposiciones Transitorias de la Constitución, faculta al Ejecutivo a “resolver la situación de los derechos de Guatemala respecto a Belice” y al Congreso de la República a someter “todo acuerdo definitivo” a consulta popular. El 2 de agosto el Congreso aprobó el Acuerdo 22-2017 para que el Ejecutivo solicite al TSE celebrar la consulta “en forma inmediata”.

La pregunta de la boleta de consulta será: ¿Está de acuerdo que cualquier reclamo legal de Guatemala en contra de Belice sobre territorios continentales e insulares y cualesquiera áreas marítimas correspondientes a dichos territorios sea sometido a la Corte Internacional de Justicia para su resolución definitiva y que esta determine las fronteras de los respectivos territorios y áreas de las partes? Esa es la ruta para resolver el diferendo, siguiendo los principios constitucionales sobre política exterior.

La Cancillería ha hecho su trabajo. Se espera un acto consecuente de Belice, pero si no, el balón no queda en nuestra cancha. Guatemala ha sido el “gigante agresor” y nuestra históricamente timorata política exterior consintió esa imagen en el mundo, reforzada, claro está, por la barbarie de las fuerzas oficiales en la guerra civil (1960-96). Por otro lado, no cabe la cuestión sobre si la consulta debe ser antes o después del fallo de la Corte. Un Estado serio acude a una Corte sometiéndose enteramente a su jurisdicción. Ningún juez (independiente) acepta un caso a sabiendas que el sujeto se guarda la prerrogativa de rechazar su veredicto.

Dicho esto, ¿cuándo es el momento de la consulta? El tiempo político importa en este caso, incluso más que cuando se decide subir impuestos. Ahora hay condiciones, pero relativas. El Congreso ordenó que la consulta sea inmediata. El TSE afirma que en 5-6 meses está listo. Hay espacio presupuestario en 2017: Q300 millones previstos para una consulta de reforma constitucional, que el propio Congreso ahora reniega. El gobierno tiene la voluntad y el canciller una enorme convicción.

Pero hay dos temas de fondo, desfavorables. 1. La política de Estado hacia Belice (fijada en la Constitución) no ha tenido reflejo en la sociedad (digamos, en la escuela formal e informal). Belice no está siquiera en la retina geográfica de los jóvenes; a los menores de 40 años no les hace sentido el reclamo. Esa brecha social histórica no se cierra en 120 días. 2. Aunque no queramos, la consulta (Artículo 173 constitucional) sería un referéndum del gobierno de Jimmy Morales, aprobado ahora por apenas tres de cada diez ciudadanos (me baso en encuestas oficiales inéditas).

Para ganar coherencia entre política externa e interna se precisa una estrategia agresiva de al menos dos años. Quizá al coincidir las elecciones generales de 2019 con la consulta de Belice alcancemos un doble objetivo nacional con plus de capital político y, de paso, el erario ahorre un dinero. Una respuesta robusta del pueblo en las urnas sería un mensaje rotundo en la Corte de La Haya y al mundo entero.