Domingo 22 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Guatemala está en crisis, es imprescindible actuar

El tiempo y la indiferencia son nuestros peores enemigos..

 

Fecha de publicación: 07-08-17
Por: Richard Aitkenhead Castillo

Los escándalos están a la orden del día. Las muestras del deterioro intitucional, los abusos de autoridad descubiertos de funcionarios y políticos, la pérdida de valores de ciertos empresarios, los conflictos de interés, la debilidad de nuestro aparato judicial y la penetración del crimen organizado y narcotráfico son claros y evidentes. Quien no desee verlo, es ciego por decisión propia. Guatemala está en crisis, no económica o social, de valores. Es falta de visión de futuro, de sentido de vida.

Cada semana salen nuevas denuncias, implicaciones y revelaciones. Algunas ciertas, otras manipuladas y algunas muy poco sustentadas. No soy juez para referirme a cada una de ellas. El tema no es personalizar, al contrario, es hacer un llamado a la acción, a no buscar la solución individual a costa de la solución colectiva. Un llamado a no dejar que los radicales, de cada lado, nos encaminen al enfrentamiento ideológico. A evitar un retorno a nuestra historia reciente: condenar o aceptar por convicciones ideológicas.

El camino de corto plazo es empedrado y cuesta arriba. Se debe combatir a un enemigo difícil y violento: el crimen organizado. Corresponde cambiar las bases de nuestro sistema político para hacerlo transparente pero operante. Es fundamental fortalecer las instituciones del Estado para que, con una agenda menos extensa y más focalizada, logren cumplir con sus responsabilidades constitucionales. Es imperativo, también, el compromiso con los más pobres y olvidados, especialmente las niñas y niños del área rural. La economía, además, necesita certeza jurídica para alcanzar más inversión y crecimiento económico, sin desatender los equilibrios macroeconómicos. Se requiere un nuevo acuerdo nacional.

Este es el desafío más grande de la época democrática. No puede ser que se tome a la ligera. La agenda es tan compleja que requiere de acuerdos nacionales, regionales y hemisféricos. El crimen organizado se combate con convicción nacional y no se resuelve con voltear la mirada hacia otro lado, ignorando lo que acontece y sus efectos perniciosos en los cimientos de nuestra sociedad. El debilitamiento institucional es evidente, en todos los campos de nuestro sistema y seguimos personalizando el problema en lugar de afrontar la realidad: Es urgente un esfuerzo nacional. Hoy en día, ni siquiera se convoca a diálogos o pactos sociales, se prefiere evadir la temática que enfrentarla. La estrategia del avestruz.

Se debe evitar el juego de la generalización, de acusar a todos, por todo. Estemos conscientes del peligro de igualar la condena sobre el narcotráfico y el crimen, con delitos económicos o corrupción de parte de políticos y agentes privados. No ataquemos a los americanos o la CICIG por tener agenda, la que debiese ser en buena parte congruente con la nuestra. No se pueden relativizar los hechos delictivos para aparentar estabilidad. No todos los líderes deben ser descalificados. No se han cerrado las heridas del conflicto armado y se prepara una nueva inquisición. Es tiempo de mostrar liderazgo, de promover una visión de nación y un compromiso de las élites por buscar soluciones. El tiempo y la indiferencia son nuestros peores enemigos.