Martes 21 DE Mayo DE 2019
Opinión

El desfile de los baches

Tampoco debe caerse en la ilusión de que se puede crear la Ley de Compras y Contrataciones que sea perfecta para el país.

 

Fecha de publicación: 26-07-17
— Maynor V Cabrera / FEDES

Seguramente la imagen que el gobierno actual tiene del Ejército es cercana a la de una navaja suiza, es decir, una herramienta hábil que permite solucionar todos los problemas. Ya hemos escuchado como las altas autoridades se expresan sobre los beneficios de la institución armada en términos de seguridad ciudadana, políticas de desarrollo económico (el tren del desarrollo), su aporte a la educación como proveedores de pupitres y ahora, lo que hacía falta, es que sale al rescate de las carreteras de Guatemala. La imagen que tienen las autoridades, sin embargo, queda muy mal parada cuando se tiene la oportunidad de observar los videos que han circulado donde se muestra a soldados realizando bacheo de las carreteras son realmente lamentables. La falta de pericia de los efectivos militares en las labores de la construcción es notoria, y pareciera que los soldados en las carreteras son el desfile militar tapando baches es solamente un homenaje a las prácticas gubernamentales, no exclusivas de este gobierno, por cierto, y donde la constante es llevar a cabo políticas públicas tipo bache o altamente improvisadas.

Estas patéticas imágenes de soldados aprendices de albañiles, vienen como resultado de que el Gobierno clama por excepciones a la Ley de Compras y Contrataciones, y que según dice, sin excepción a las normas de contrataciones vigentes, no le queda otra que hacer uso de la navaja suiza, que en sus primeros “tanes” en la construcción, parece como cuando se utiliza un cortaúñas como desarmador. Sin ser pesimista, las últimas labores en las cuales el Ejército estuvo involucrado en materia de construcción, como la colonia que se llama Mi Querida Familia, destinada a las familias damnificadas por el alud en El Cambray II, no han tenido feliz término. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército colocó la primera piedra en octubre de 2015 y aún no se avizora una solución para estas familias.

En el fondo, sin embargo, la Ley de Compras y Contrataciones sí requiere cambios importantes. Y no me refiero a las últimas reformas realizadas, sino a un cambio de verdad y no agregarle baches a la ley que está vigente. Realizar compras en el sector público siempre ha sido un calvario y esto tampoco evita que la corrupción campee a sus anchas en el país. Lo que el país necesita no es levantar candados o que los fondos sean ejecutados por instituciones que no rinden cuentas a la población, sino que en realidad sea un mecanismo que permita fluidez en la ejecución de los recursos públicos, que promueva la transparencia y que permita que las compras públicas estén para favorecer a la población y no a empresas con intereses oscuros y que tienen que recuperar fondos invertidos en la campaña electoral.

Tampoco debe caerse en la ilusión de que se puede crear la Ley de Compras y Contrataciones que sea perfecta para el país. Eso es tan ingenuo como creer que el Ejército va a exterminar todos los baches de las carreteras del país. Sin embargo, dado que es un tema tan importante para Guatemala, ya que somos el país latinoamericano que menos invirtió en infraestructura en los últimos cinco años y, que, con la actitud de no ejecutar por miedo de parte de las autoridades actuales, parece que la situación aún va a ser peor. Por ello, ante la falta de un plan de gobierno y orientaciones estratégicas, este gobierno podría, al menos, dejar un legado en buscar soluciones en cómo recuperar la inversión, sin buscar estados de excepción o calamidad, sino haciendo reformas para que la institucionalidad mejore.

La recuperación de la inversión pública es importante, ya que más que usar mano de obra no ocupada, puede generar empleos y un efecto multiplicador en la economía. Pero ello requiere que termine el desfile de políticas públicas en forma de bache y se busquen soluciones reales.