Sábado 22 DE Febrero DE 2020
Opinión

La derechización de la izquierda

La izquierda rosada.

Fecha de publicación: 22-07-17
Por: Gonzalo Asturias Montenegro

Mucho se habla de la globalización, pero poco se la ha conceptualizado, y menos aún llegado al entendimiento de cómo en los países industrializados, esta minimizó la centenaria división de izquierda y derecha. Veamos.

Como la conocemos hoy, la globalización surgió tras la implosión de la Unión Soviética, y la caída del Muro de Berlín en 1989. Es un fenómeno en marcha que partió del libre mercado para llegar ahora al concepto de libertad en todos los campos de la vida; abarca la mundialización de la economía, las finanzas, los mercados, los capitales, las marcas (McDonald’s, Toyota, Microsoft…) los valores, los íconos, los personajes (Messi, Lady Gaga, Madonna…), los gustos, las modas, los paradigmas, encaminándose a la creación futura de un imaginario colectivo mundial, del cual solo pretende quedar al margen (con relativo éxito) el mundo musulmán, cuyos extremistas protestan contra él por medio del terrorismo. El fenómeno está produciendo masificación y creciente sociedad de consumo, al amparo también del boom tecnológico, porque globalización y adelanto tecnológico van de la mano.

La globalización parte del concepto de economía de libre mercado, que fue un paradigma que la derecha le vendió a la izquierda (produciendo la derechización de las izquierdas), de forma que ahora, ambas (izquierda y derecha), lo empujan con fuerza en los países industrializados. De esta forma, ideológicamente hoy el mundo está cada vez menos dividido entre izquierdas y derechas, y más en pro y antiglobalización. ¡Wow!

Así, en la segunda vuelta electoral de las pasadas elecciones en Francia, la competencia ya no fue, como ocurría hasta ahora, entre derechas e izquierdas, sino entre Macron (el ganador), un banquero centrista, europeísta, pro libre mercado y globalización; y Le Pen, una candidata de extrema derecha, nacionalista y populista, antiglobalización, que está contra la migración y contra una sociedad abierta. (¡Trump en Francia!). Tras las elecciones la izquierda francesa implosionó, y no era para menos, porque solo obtuvo el cinco por ciento de los votos.

En Guatemala, pocos se han percatado del fenómeno, pero el columnista Mario Roberto Morales (recién laureado con un Doctorado Honoris Causa) se adelantó a atisbarlo, apuntando que el socialismo se quedó como paradigma congelado en el tiempo en un mundo de derechización de las izquierdas. Las izquierdas que se volvieron rosadas.

A pesar de que el libre mercado produce bienes a menor precio (no es lo mismo producir un celular para un mercado protegido que para la venta mundial), en los países industrializados los efectos en el empleo creados por la robotización y digitalización han sido falsa y demagógicamente achacados a la globalización haciendo surgir fenómenos populistas como los de Trump, Le Pen, Francia Insumisa, Podemos en España, Syriza en Grecia o, en parte, el brexit.

El concepto de globalización, que partió del libre comercio, se fue extendiendo al paso del tiempo al de libertad en todos los ámbitos de la vida para crear el paradigma de la sociedad abierta. Así hoy, dentro de los pro globalización (que en los países industrializados abarca a izquierdas y derechas) hay un sinfín de tonalidades y criterios inclusive ferozmente contrapuestos, que yo me limito a apuntar, como pro y contra aborto, pro y contra unión de personas del mismo sexo, pro y contra el uso recreativo de la marihuana, porque ahora el concepto se extiende a libertad en todos los campos de la vida y a la protección del medioambiente. En Europa o los Estados Unidos, gran parte de los jóvenes, de los intelectuales, del mundo urbano está por la globalización; en tanto que las personas de mayor edad y del mundo rural están en contra.

En economía, los globofóbicos son proteccionistas; culturalmente, nacionalistas (chovinistas) y racistas (“solo nosotros y nuestra cultura”, por lo que se oponen a la recepción de migrantes); y son populistas (que no es una ideología sino una estrategia para acceder y mantenerse en el poder), que pregonan que solo ellos detendrán el fin del mundo. La antiglobalización está siendo promovida hoy en distintas partes del planeta por arribistas y outsiders de extrema derecha (que son nacionalistas y proteccionistas, como Trump o Le Pen, que venden el sueño del Make America Great Again! o de la Grandeur de La France); y de extrema izquierda que equiparan el fenómeno a imperialismo y neocolonialismo, proveniente del Consenso de Washington (Francia Insumisa, Podemos en España o Syriza en Grecia) ambos extremos están opuestos (los extremos se tocan) al establishment, que ahora en cierto sentido lo representa la globalización. Por lo demás, los globofóbicos de extrema derecha y de extrema izquierda se fijan solo en los problemas que el fenómeno acarrea (globalización salvaje la llaman), y no en la mitigación de los efectos negativos, que todo cambio lleva consigo.

Finalmente, resulta paradójico que el Presidente del poderoso partido comunista chino sea hoy el adalid del libre comercio y de la globalización, en tanto que el Presidente del país que empezó la venta del libre mercado en el mundo lo esté ahora con Donald Trump a favor del proteccionismo arancelario. ¡Del carajo! gasturiasm@gmail.com