Viernes 22 DE Noviembre DE 2019
Opinión

El primer paso para solucionar un problema es admitir que existe

Fecha de publicación: 20-07-17
Por: Ramon Ignacio Zamora

En el transcurso del último mes han surgido varias discusiones alrededor de distintas formas de discriminación en Guatemala. En definitiva, es un tema sensible y es necesario tener una conversación sobre él. Pero más allá de acusar a personas, es necesario entender de dónde vienen estas actitudes y comportamientos.

Los humanos, vamos formando la percepción del mundo desde que nacemos. Desde entonces escuchamos ideas respecto a lo que es bueno o malo, permitido o prohibido, etc. En el transcurso de nuestras vidas internalizamos estas ideas y las replicamos día a día de la manera en que hablamos, actuamos e interactuamos entre nosotros. Así, cada persona va creando nociones sobre los grupos a los que pertenece y a los que mira como diferentes. Generamos “recetas” o ideas alrededor de estos grupos con base a interacciones con ellos, lo cual puede generar ciertos sesgos (racismo, sexismo, clasismo, etc.), algunos más fuertes que otros. Este video producido por Mic explica rápidamente como se crean sesgos y específicamente se refiere al racismo como un espectro y no como algo binario.

Entender estos sesgos como parte de un espectro es importante, especialmente en Guatemala, ya que nos permite entablar discusiones más matizadas sobre problemáticas como el racismo, el machismo y otros tipos de discriminación. Es importante darnos cuenta y reconocer que históricamente en Guatemala han existido desde la colonia estructuras que han vulnerado y discriminado a las poblaciones indígenas y a pesar que para algunos pueda sonar ridículo, el lenguaje ha servido como una herramienta para fomentar y fortalecer actitudes y creencias racistas.

Ninguna palabra por si sola es mala, sin embargo, existen dentro de un contexto que les brindan ciertas connotaciones e ignorar esto no nos hace ningún favor. Esto no es que tengamos que ser políticamente correctos, si no de reconocer las fuerzas sociales que nos han formado. Es necesario que los guatemaltecos reconozcamos que hemos crecido con varios sesgos y me incluyo en esto. Dejando mi orgullo y ego por un lado puedo reconocer actitudes con las que he crecido que considero que son racistas, machistas y clasistas. Reconocer estos problemas me ha permitido crecer como persona y entablar diálogos que me han llevado a cambios significativos en la manera que entiendo e interpreto mi contexto social. Más allá de defender nuestro comportamiento, es momento de reflexionar sobre nuestra realidad, reconocer que tenemos un problema y entablar un diálogo de verdad.