Viernes 24 DE Mayo DE 2019
Opinión

Transitando con doble mirada

“Cuando demasiada gente tiene muy poco de mucho, todo mundo pierde” (Michael Heller, La Economía Bloqueada)

 

Fecha de publicación: 19-07-17

Ahora me pregunto, si en vez de otear a lo público y sus reformas, mejor divisamos hacia el horizonte opuesto, el de las interacciones y orden de los negocios privados y el bienestar personal, ¿no estaríamos encontrando allí el acertijo de nuestros problemas de hoy?

Se trata así de la forma en la que hombres y mujeres buscan directamente la producción y acumulación de riqueza para sus bolsillos; es decir algo que es contraparte de los asuntos públicos. Eso es lo que está completamente trastocado en el medio, y concentrado por un grupúsculo que abusa de las formas de hacer negocios corporativos gracias a la laxitud de la legislación comercial y la falta de regulación de la competencia de mercados.

Miremos al delicado tema de las telecomunicaciones: un exembajador en Washington que se preocupa por su propia acumulación de capital gracias a su experiencia en publicidad política, diseña una estrategia político-comercial para TELGUA, S.A., buscando equipararse con los movimientos de TIGO, S.A., rivalizando sin límites ambos en el dominio del mercado de las telecomunicaciones y los celulares.

Aquí, La política exterior se mezcla con la publicidad y el enriquecimiento propio, sin las mínimas cortapisas, ya que no existe la carrera diplomática, y el juego entre oligopolios gira en torno a la relación entre TELGUA, que le quita la crema a los activos más valiosos de GUATEL, y regentea con discrecionalidad y en su propio beneficio, la red de interconexiones.

Y todo esto se hace en las narices de una ineficaz y sin dientes Superintendencia de Telecomunicaciones, y de un vetusto GUATEL, que aún subsiste por allí, dizque con poderes regulatorios, según su mandamás, la exministra de Comunicaciones del gobierno de Jimmy Morales, quien hoy reclama parte de su poder regulatorio, poniendo entuertos a la innovación en este dinámico giro de negocios.

¿Qué es lo que está mal aquí? Pues las regulaciones de poderes monopólicos, la forma como se diseñó la privatización de GUATEL, y la ficción esa del patrimonio unitario, diseñada de manera muy polémica y aprobada sin chistar por el Congreso de su tiempo.

¿Y qué decir de las empresas de cartón de Sinibaldi?, muy iguales a las de Baldetti, diseñadas por ECO y el mago Chévez. Y es que aquí cualquier riquillo que viene acumulando capital, gracias a herencias o negocios poco ortodoxos, puede contratar a tinterillos de alta o poca monta y poner a mover la contabilidad creativa, sin la menor supervisión del obsoleto Registro Mercantil chapín.

Aquí, el mundo del Notariado, del Código de Comercio, y de la falta de verdaderas superintendencias de regulación de sectores, acompañado de la impunidad en materia del establecimiento de sociedades corporativas es lo que en verdad preocupa. Y es por ello que no contamos con un mercado de capitales de respeto, ni con una institucionalidad bursátil que alimente compañías abiertas, de cara al público. El juez Gálvez en sus deliberaciones ha puesto a nuestro Derecho Mercantil en verdaderos trapos de cucaracha.

Constructora Benelli, Agropecuaria y Constructora Agua Azul y Agropecuaria El Florido, son las empresas de cartón del marero de postín Sinibaldi, creadas con capital de Q5 mil. Tan solo en el período 2012-2013, cuando él era Ministro acumularon transacciones por Q550 millones, en las narices de las ineficaces agencias reguladoras e impositivas del medio. Nadie los previno, nadie los controló a tiempo, ni evitó que siguieran el rumbo de la ilegalidad; hasta hoy, cuando priva el imperio de la judicialización penal en muchas áreas de la vida privada.

¿No será entonces que debemos otear al otro lado?, o talvez transitar como la divinidad o cabaguil de doble mirada.