Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El Tribunal Supremo Electoral. Vistazo al ayer

El Tribunal Supremo Electoral ha tenido durante estos años una labor no conocida ampliamente con fines de fomentar conciencia cívica a la juventud guatemalteca.

 

— Julio César Anzueto
Más noticias que te pueden interesar

Era diciembre de 1985, estaban concluyendo las primeras Elecciones Generales organizadas por el Tribunal Supremo Electoral, creado en 1983 por medio de un Decreto-Ley que terminó con una etapa gris de nuestra historia en la que las elecciones eran organizadas por la Dirección del Registro Electoral, un ente prolongación de los gobiernos de aquella época para mantener el control político del país. El pueblo estaba cansado de esta situación y vio abrirse una posibilidad de cambio. En efecto este se dio después de los resultados de los comicios y el inicio de un nuevo gobierno. Recuerdo todo esto vivamente, los titulares periodísticos, las expresiones populares y el pueblo llamaba a esto una fiesta cívica para iniciar lo que se llamó una era democrática.

Esta era principió a perfilarse con las Elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente en la que figuraron distinguidos exponentes de aquella época, representativos de las distintas tendencias políticas. Así se elaboró la Constitución Política de 1985, después de históricos debates que están recogidos en libros publicados por la Tipografía Nacional y que se encuentran a disposición del público.

Las Elecciones Generales se realizaron con un entusiasmo nunca visto antes. Hubo lemas, canciones y otras expresiones públicas de los distintos candidatos para vender electoralmente sus programas de trabajo. Al terminar la segunda vuelta de la elección presidencial y computarse los votos, resultó ganador el entonces candidato del partido Democracia Cristiana Guatemalteca, DCG, abogado Vinicio Cerezo Arévalo, cuyo lema de campaña decía: “Vinicio sí, hay un camino…”.

Lo más hermoso de esta jornada de un domingo de diciembre de 1985, fue cuando después de terminar los cómputos y darse a conocer al candidato ganador, el candidato que quedó en segundo lugar, Empresario y Periodista Jorge Carpio Nicolle, del partido Unión del Centro Nacional, UCN, visitó a Vinicio Cerezo Arévalo para felicitarlo y desearle lo mejor para bien de Guatemala. Hay una fotografía histórica que registra este hecho y que figura con estas líneas de mis recuerdos.

El Padrón Electoral para estas elecciones registraba 2,554,002 electores. De ellos acudieron a las urnas en la decisiva segunda vuelta 1,907,771. El cómputo oficial señaló 1,679,000 votos válidos; 146,091 votos nulos y 82,680 votos en blanco. En las Elecciones Generales del 2015 el Padrón Electoral registraba 7,556,873 electores, de los cuales en la decisiva segunda vuelta se computaron 4,242,854 votos válidos, 105,555 votos nulos y 57,899 votos en blanco.

Las cifras anteriores muestran, además del crecimiento poblacional, un mayor interés de los guatemaltecos por las elecciones, mayor conciencia cívica y participación ciudadana como resultado de la promoción del voto y de los derechos de cada ciudadano, incorporando así el Tribunal a sectores que antes no participaban.

El Tribunal Supremo Electoral de aquella época

El 23 de marzo de 1983 se emitieron tres leyes básicas: la Ley Orgánica del Tribunal Supremo Electoral (Decreto-Ley 30-83), la Ley del Registro de Ciudadanos (Decreto-Ley 31-83) y la Ley de Organizaciones Políticas (Decreto-Ley 32-83). Estos Decretos fueron firmados por el entonces Presidente de facto, General José Efraín Ríos Montt y sus Ministros. El Tribunal Supremo Electoral fue instalado provisionalmente el 30 de junio de 1983 en uno de los pisos del edificio del Instituto Guatemalteco de Turismo, INGUAT.

La Primera Magistratura fue integrada con los Licenciados Arturo Herbruger Asturias, Presidente; Gonzalo Menéndez de la Riva, Vocal I; Manuel Ruano Mejía, Vocal II; César Ordóñez Polanco, Vocal III y John Schwank Durán, Vocal IV. El licenciado Herbruger tiene el mérito de haber impulsado el TSE por una ruta que se prolonga hasta la fecha, de respeto a la ley, honradez y firmeza para resolver los problemas que ha tenido la institución. Esto ha sido reconocido al designarse Salón Herbruger a la Sala Mayor del Palacio Yurrita donde el pleno de Magistrados celebra sus sesiones y se realizan los actos más importantes del Tribunal.

Recuerdo vivamente al licenciado Herbruger, pues entonces tenía yo la responsabilidad de reportear la fuente del TSE para mi periódico Prensa Libre y como Corresponsal para la Agencia Alemana de Prensa, DPA (Deutsche Presse-Agentur). Don Arturo nos agradaba mucho a los periodistas y nunca hubo un roce con él. Era serio cuando comunicaba alguna noticia en conferencias, ruedas de prensa, y algunas veces al paso. Después de un informe serio, finalizaba con alguna ocurrencia o chiste que causaba la hilaridad de los periodistas que lo veíamos amigable y respetuoso de todos sus actos.

Durante sus 34 años de existencia, el TSE ha organizado la elección de la Asamblea Nacional Constituyente de 1984, las Elecciones Generales de 1985, 1990, 1995, 1999, 2003, 2007, 2011 y 2015, que incluyen las elecciones de Presidente y Vicepresidente de la República, de Diputados al Congreso de la República, de Corporaciones Municipales y de Diputados al Parlamento Centroamericano. Además para decidir asuntos que se consideraban de gran importancia organizó las Consultas Populares de 1994 y 1999. También, el TSE organizó tres elecciones de medio período para Corporaciones Municipales en 1988, 1993 y 1998. Asimismo, el TSE organizó la elección de Diputados al Congreso de la República de 1994 tras un período de depuración de ese organismo.

Además de estas labores puramente eleccionarias y de consulta popular, el Tribunal ha tenido durante estos años una labor no conocida ampliamente con fines de fomentar conciencia cívica a la juventud guatemalteca y promocionar los derechos que la ley le concede a la mujer y al sector indígena. Esta ha sido una labor callada pero que ya principia a rendir sus frutos. El Instituto Cívico-Electoral del Tribunal Supremo Electoral tiene a su cargo estos y otros programas con los que se espera para el futuro tener una sociedad más incluyente para impulsar el progreso de Guatemala en distintos órdenes.

Este esfuerzo hacia el futuro lo ha sintetizado la actual Presidenta del Tribunal, licenciada María Eugenia Mijangos Martínez, en su discurso al tomar posesión de su cargo durante un año, en el que llama a una cohesión del personal que trabaja para el TSE con fines de una cooperación general, critica duramente la corrupción y otros males que aquejan al país, pide su erradicación y llama a los electores no solo a ejercer su voto sino también a ser propositivos y actuar vigilantes para reclamar lo que se ofrece electoralmente y no se cumple.

Etiquetas: