Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

¿Por qué negarle la cultura a La Antigua?

La literatura es una de las mejores respuestas para llenar las tardes de una juventud abandonada.

 

— Marcela Geredaa
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No sé si fue el sonido sigiloso de la fuente. Acaso los volcanes como telón de fondo espiando cualquiera de nuestros pasos, pero ese día lo recuerdo como uno de esos que se graban para siempre. Entre cuates caminábamos en la Feria del Libro en el Parque de La Antigua y justo ahí en ese parque legendario, se daba cita uno de los acontecimientos más hermosos y reveladores para nuestra condición humana: el encuentro frontal con la literatura.

Este año ese encuentro con el mundo de las letras es negado por la Municipalidad de La Antigua quien se opone a dicho evento con el argumento de que está reglamentado que no se puede vender en las calles y que no les gusta este evento porque el mismo supone “un mes de champas en el Parque central de La Antigua”.

En todas las ciudades del mundo se da esa bella y necesaria posibilidad de la colisión del peatón con la cultura. Aquí, en cambio, la Municipalidad se refugia en falsos argumentos sin entender el peligro que para todos puede suponer el negarle espacio a la difusión de la cultura y el conocimiento.

Ante esta decisión municipal uno se queda con la sensación de haber retrocedido en el tiempo. Pienso en todos los jóvenes de alrededor de La Antigua y sobre todo en los de Jocotenango que desde espacios como Los patojos donde he participado en actividades literarias, sé que son jóvenes que en vez de implicarse en la violencia están intentando buscarse en las lecturas, en tener herramientas para comprender el mundo.

La juventud es el reto mayor de cualquier país, su presente y su futuro. Hoy vemos miles de jóvenes que a falta de futuro, un sentido de identidad, al margen de la dinámica de consumo y empleo, mirando con frustración desde sus ghettos de adosados, se enlistan masivamente a las filas de la delincuencia.

En nuestra sociedad la educación, la cultura y el arte podrían ser un lugar desde el cual pensarnos y construirnos, pero no lo son por la negligencia e inconciencia de nuestras autoridades.

Para una juventud que se busca a sí misma y que busca su lugar en el mundo, la literatura es imprescindible para hallar en esta un lugar desde el cual vernos y rescatar nuestra dignidad, nuestra autoestima y nuestra alma colectiva. Para dejar de ser consumidores adormecidos y convertirnos en ciudadanos activos y conscientes del mundo que habitamos.

La crisis que se vive en Guatemala, no es solo en la dimensión política, económica y social. La crisis es sobre todo en la mente, en el corazón y el espíritu de un país que tiene sus llagas abiertas, al haber esterilizado su pensamiento expulsando del tiempo a tantos artistas e intelectuales.

 La literatura es una de las mejores respuestas para llenar las tardes de una juventud abandonada. Quizá el espacio propicio para encontrar o construir un timón. Una identidad. Una meta. ¿Por qué no vemos que el arte, la cultura y la educación juegan un papel fundamental en el desarrollo de un país?, ¿por qué la Municipalidad de La Antigua es incapaz de ver lo necesario de actividades como la Feria del Libro en la educación y desarrollo de un pueblo?

Al parecer a los antigüeños les tocará intentar moverse hasta Majadas. Pues pronto llegará la Filgua, Feria Internacional del Libro en Guatemala, la cual es sin duda un episodio imprescindible no solo para el gremio literario, sino para toda una sociedad con necesidad y sed de pensarse a sí misma y al mundo que le rodea.

Este 2017 la Filgua se moverá del Parque de la Industria al Fórum Majadas en zona once. La Gremial de Editores de Guatemala organizó y gestionó diversas actividades literarias muy interesantes, imperdibles. Este año la feria está dedicada a nuestro premio Nobel Miguel Ángel Asturias. Habrá un homenaje a la escritora guatemalteca Margarita Carrera y otras actividades.

Este año se cumplen cincuenta años del Premio Nobel de Asturias obtenido en 1967. Medio siglo no ha sido suficiente para que este país abrace y enaltezca al escritor como un referente para imaginar y forjar nuestra propia identidad nacional. Tampoco ha sido un tiempo necesario para que las autoridades abran paso a la cultura, esa que es capaz de transformar a la sociedad.

La Antigua necesita más libros y menos jóvenes con balas. Más poemas y menos muerte y drogas. Más ideas y menos bares, más herramientas para pensar el mundo y menos reglas indefendibles que no propician el desarrollo cultural e intelectual de una sociedad sedienta de cultura. ¿Como así de que les pedimos a los jóvenes que sean el futuro, pero les negamos la posibilidad de pensar, soñar y construir ese futuro?

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