Lunes 17 Julio 2017
Opinión

En Washington se percibe cansancio ante la inacción

Otro tema que preocupa es la incapacidad de avanzar en el reglamento del Convenio 169.

 

— Richard Aitkenhead Castillo

Esta semana mis compromisos profesionales me llevaron a Washington DC. Una ciudad en que se percibe el poder relativo del aparato político de los Estados Unidos. No eran reuniones del ámbito político pero siempre hay oportunidad para hablar con autoridades y funcionarios que siguen interesados en nuestra región; pero un poco desalentados. Es lógico, ven un país con potencial, que nunca da los pasos en dirección del futuro; un país que vive atrapado en su pasado y postergando decisiones que requiere. Alguien que podría ser, pero que nunca termina de ser. No entraré en temas de la agenda del corto plazo que tienen que ver con la CICIG, el MP y el Organismo Ejecutivo. Tampoco con las recientes y pasadas acusaciones que llenan la agenda de trabajo de los tribunales del país, o las preocupaciones de los partidos políticos.

Mi reporte se orienta a la gestión política. Ellos esperan que lo acontecido conlleve cambios, de fondo y forma, que signifiquen enfrentar los problemas del subdesarrollo. Que seamos capaces de enfrentar la corrupción y el clientelismo. Que, de una vez por todas, los líderes sean responsables de su actuar y que el gobierno muestre genuino interés en cambiar el sistema; un sistema que permitió la democracia pero que está en deuda con el desarrollo y la equidad. Un sistema que requiere reducir el número de sus instituciones pero a la vez fortalecer las más relevantes.

Los mensajes fueron claros. La corrupción en el origen de TCQ es una realidad, pero la necesidad del puerto persiste y los actores son diferentes. Se deben tomar decisiones y estar dispuestos a asumir riesgos concretos. El puerto debe funcionar. No puede haber inversión internacional si seguimos sin tomar decisiones y sin actuar. Postergar las decisiones no es solución. Es momento de actuar, con convicción y con el criterio que Guatemala necesita el puerto y la competencia con EPQ. Es el tema que abre o cierra la pueta a la inversión internacional. Otro tema que preocupa es la incapacidad de avanzar en el reglamento del Convenio 169. No puede ser que las cortes mantengan criterios tan erráticos y que la clase política no pueda consensuar un reglamento claro sobre el tema. Las carreteras suspendidas, desde hace varios años, son otro ejemplo. Es un tema de practicidad, no de ideología. Se deben enfrentar pronto y en forma contundente.

La otra reflexión importante, en Washington, tiene que ver con nuestro futuro. Ellos aceptan el potencial de Guatemala de liderar la región pero superando la actitud del avestruz que lejos de asumir sus desafíos y retos, esconde la cabeza en la arena. Es una llamada de atención. No podemos y no debemos, renunciar a nuestro liderazgo u olvidar que somos la economía más grande, la población más relevante, la historia más profunda y el potencial más importante de la región. Es momento de retomar la acción, de hacer la diferencia, eso sí, sin ignorar la necesidad de cambios institucionales. Esta no debe ser una batalla de ideología, sino una batalla entre el pasado y el futuro. Yo me declaro aliado del futuro, y no del pasado.