Lunes 24 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Decisiones políticas de salario mínimo, sin sustento económico

Ideas románticas que solo generan subdesarrollo.

 

— Juan Carlos Zapata
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En recientes publicaciones de diferentes medios de comunicación, se intenta justificar un aumento al salario mínimo, equiparándolo con la canasta básica de alimentos.  Aunque es lo más loable y todos quisiéramos que las personas tengan un sustento por pago que sobrepase el costo de los alimentos, en la práctica, esto es económicamente imposible.

Yo soy el primero en reconocer que quisiera que el salario mínimo fuese de Q10 mil al mes, es más ¿por qué no Q20 mil?.  Sin embargo, tenemos que ser realistas.  El salario mínimo no es más que una decisión política, sin ningún sustento técnico.  Si tuviera un mínimo análisis económico tomaría en cuenta la productividad laboral y se determinaría de manera diferenciada según el territorio, porque la productividad no es homogénea en todo el país.

Veamos más allá de lo que muchos activistas que quisieran elevar el salario mínimo no ven.  Cuando analizamos la estructura productiva del país, nos damos cuenta que en la medida que nos alejamos del área metropolitana, la mayoría de sectores que dan empleo en la provincia son los sectores agrícola o comercial, y que en su gran mayoría son negocios pequeños, informales, con poca capacidad de generar ingresos.

Si solo se aumenta el salario mínimo sobrepasando la estructura productiva, lo único que se genera es el efecto contrario, desempleo, mayor incentivo a la informalidad y cierre de operaciones de los negocios en la provincia.  Esto debido a que simplemente hay actividades que no generan suficientes ingresos para absorber el salario mínimo y todos los costos que conllevan las prestaciones laborales.

Por esta razón, pensar en salarios mínimos regionales, según productividad laboral es lo más atinado a la realidad.  Se puede establecer perfectamente cuánto es la capacidad productiva a nivel territorial, que permita generar una estructura de costos eficiente según su capacidad económica.

Este tipo de esquemas funciona en muchos países desarrollados y es congruente con la Agenda Urbana lanzada por el Gobierno de Guatemala.  Ayuda a que los individuos puedan formalizarse, e incentiva a que industrias de mayor valor puedan establecerse en la provincia.

La próxima vez que escuche a alguien decir que el salario mínimo debe ser igual que la canasta básica de alimentos, contéstele: ¿por qué quieres dejar a más personas sin empleo? o cuestiónele si sabe que el 80 por ciento de la población que trabaja no tiene acceso a seguro social.  Solo así comprenderán lo dañino que son sus recomendaciones.  Hasta que no tengamos salarios mínimos regionales, seguiremos con estas ideas románticas que solo generan subdesarrollo. @jczapata_s

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