Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Desde las rejas de Mariscal Zavala

Es el momento de unidad en la diversidad para apoyar los esfuerzos que se realizan para que el sistema de justicia funcione.

 

— Miguel Ángel Albizures
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Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que desde las rejas de Mariscal Zavala y otros centros de detención, donde guardan prisión prominentes miembros del crimen organizado, narcotráfico, contrabando o desfalcadores de las arcas del Estado, es desde donde se implementan las campañas de desprestigio, acoso o amenazas en contra de quienes siguen luchando por rescatar al Estado de las manos de la mafia. El fin es silenciar o paralizar a quienes osan desafiarles y entre ellos están los jueces, como Miguel Ángel Gálvez, quien es un ejemplo de rectitud y honestidad.

No es raro, que la denuncia venga de alguien que está tras las rejas, después de ser capturado, hace más de un año, por su íntima relación con los Mendoza, conocidos narcotraficantes que despojaron de sus tierras a muchos campesinos en Petén y que, en conjunto, poseen ilícitamente más de 600 caballerías de terreno, algunas con pistas de aterrizaje. Medio mundo sabía del despojo de tierras y del tráfico, pero las autoridades cerraron los ojos, durante muchos años, porque gobernantes y militares eran sus cómplices. Además de ello, a quienes ha servido el abogado que presentó la denuncia contra el juez Gálvez, son acusados de múltiples asesinatos y secuestros.

Desgraciadamente, según las denuncias, se sigue ubicando a personajes vinculados con las mafias en puestos claves de las instituciones del Estado, pues el Ejecutivo tiene que seguir pagando la deuda y las promesas de campaña, al mismo tiempo que se debilita económicamente al sistema de justicia y se sigue fortaleciendo al ministerio de la Defensa. Recortarle ochocientos millones al organismo Judicial y aumentarle el presupuesto a los militares, es el colmo de decisiones gubernamentales, que reflejan la complicidad del presidente, Jimmy Morales con las mafias que se apoderaron del Estado, y que hoy temen perder sus privilegios.

A esta campaña, se une descaradamente la Supervisión de Tribunales que presentó 13 cargos contra el juez Gálvez y solicitó 20 días de suspensión ante la Junta Disciplinaria Judicial, cuya decisión, hasta el momento de escribir este artículo no ha sido conocida. Todo esto a pesar que el denunciante desestimó la acusación, pues queda claro que el objetivo es paralizar al juez Gálvez, quien tiene en sus manos más de 40 casos de redes criminales en los que están implicados personajes que mantienen su poder desde las cárceles. Es el momento de unidad en la diversidad para apoyar los esfuerzos que se realizan para que el sistema de justicia funcione. Y esa unidad solo puede venir de los sectores que han luchado por transformar Guatemala, pues de la oligarquía, nada se puede esperar, pues está detrás de los que se oponen a que el peso de la ley caiga sobre las redes criminales, pues ellos gastan recursos para defender a las mineras y para oponerse a las reformas constitucionales, no para sacar al país del atraso y mucho menos para liberar al Estado de las manos de las mafias.

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