Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Cogobierno de los jueces

— Editorial
Más noticias que te pueden interesar

Ante la crisis de confianza que afecta al Legislativo y al Ejecutivo, la falta de resultados de las intervenciones de gobierno y las incontables promesas políticas incumplidas a lo largo de los años, cada vez se hace más común que los ciudadanos vean en las cortes de justicia una posible solución a sus problemas. Reacción que provoca que cada vez sea más grande la cantidad de decisiones públicas que terminan en el ámbito judicial, con la esperanza que por medio de esta intermediación pueda lograrse lo que no se pudo en el ámbito administrativo, político o legislativo. Esta creciente judicialización de las decisiones políticas, administrativas y legislativas ha terminado por acrecentar a niveles inimaginables el poder en manos de jueces y magistrados; una concentración de poder en manos de funcionarios públicos cuya continuidad en el cargo no está sujeta a la competencia política o a la evaluación exhaustiva de los resultados de las mismas. Esta concentración de poder resulta ser contraria a los principios sobre los cuales descansa una democracia liberal y que, de no ser controlada, podría llegar a destruir los principios operativos básicos de la misma, tal y como sucede hoy en Venezuela, en donde hace tres meses los jueces de la sala constitucional del Tribunal Supremo de Justicia asumieron, de un plumazo, las competencias parlamentarias, usurpando los poderes de una asamblea electa democráticamente, violando la voluntad popular en nombre de una ideología totalitaria.

La judicialización maliciosa provoca, en el ámbito público, que políticos y burócratas opten por la inacción antes de caer en las garras de la discrecionalidad de jueces que no necesariamente tienen los elementos necesarios para evaluar justamente cada caso, que obedecen a intereses particulares o deciden en función de algún velo ideológico. En el ámbito privado, que inversionistas y empresarios dejen de invertir, hacer negocios y crear empleo ante la incertidumbre que provoca que cualquier decisión gubernamental pueda ser sujeta de revisión por parte de ese mismo tipo de jueces. Aunque en el corto plazo parezca prometedor, el cogobierno de los jueces termina siendo desastroso para el país, como ha quedado demostrado tantas veces en nuestra historia reciente y como lo demuestran los recientes fallos contra Oxec y la Minera San Rafael.

Etiquetas: